Jose Carlos Rodríguez I
Santiago de Compostela (EFE).- Tomás Porteiro lleva años dedicado a la música, un arte y vehículo de expresión que entiende a fuego lento, desde «el calor» de las salas y cafés, esos espacios «underground» en los que se da «una comunicación directa» entre artista y público y en los que se genera «una experiencia compartida».
«Soy consciente de que mi música está fuera de la industria y de que no entraría, en general, en el cartel de un festival. Tengo claro por dónde voy a andar, que es por las salas, los clubes y los bares en los que siempre toqué y donde agradezco que me den un espacio», asegura Porteiro (Santiago, 1990) en una entrevista con EFE, en la que añade que a día de hoy, en la industria musical, parece que no hay término medio y que «o das el pelotazo o no eres nadie».
Tomás Porteiro es profesor de secundaria de ocupación, pero desde muy joven se ha dedicado a la música y ha formado parte de diferentes bandas como la extinta Sinestesia o Néboa, agrupación con la que sacará próximamente un nuevo álbum.
Sin embargo, el compostelano siempre ha tenido «su movida», un proyecto personal que lleva el nombre y apellido que aparece en su DNI y que dirige de una forma más consciente y soberana.
‘Seres queridos’
También más «íntima y personal». Tras un primer trabajo fruto del confinamiento en la pandemia titulado ‘Material Disperso 2018 – 2021’, Tomás Porteiro lanza ahora ‘Seres queridos‘, producido por Fon Botana y grabado en distintas etapas a lo largo de los últimos dos años.
El compostelano advierte que nunca deja de componer y que siempre está buscando momentos para relacionarse con la música «con cierta continuidad». Al mismo tiempo, reconoce que su «retiro» durante un par de años a la Mariña lucense, destino provisional de su plaza como profesor, fue el momento perfecto para encontrar una «coherencia» que ha desembocado en su nuevo trabajo, compuesto por ocho temas.
En cuanto al título de su nuevo álbum, afirma que «es una manera de poner bajo un mismo paraguas» a familia, amigos, pareja y «toda esa gente que pasó por su vida» y con los que compartió momentos y experiencias que son inspiración para sus letras.
«La amistad está muy presente en todas las canciones, es uno de los grandes temas. Casi todas están escritas en primera persona del plural», afirma.
«Puedo meter una coña con mi hermana o hablar del Golf de mi abuelo. Pero al final todo lo que se escribe, una vez que se canta, deja de ser una cosa particular para ser compartida. Mi vida es un terreno para inspirarme o a partir del cual crear, pero cuando escribes siempre estás mintiendo un poco, exagerando ciertas cosas o romantizando otras», añade.
Experiencias personales y cotidianas. Lugares comunes que «incluyen a toda una generación», porque al final, según Porteiro, «no somos tan distintos los unos de los otros» y todos «somos hijos de nuestro tiempo».
A nivel musical, Porteiro mantiene esas referencias de la adolescencia y juventud. Sus influencias van desde Quique González hasta Extremoduro, Vetusta Morla o Los Piratas, pasando por el rock argentino de Charly García, el bolero, o la canción americana, con ejemplos de cantautores como Nick Drake o Bob Dylan.
No obstante, con el tiempo admite que ha ganado madurez y un mayor control de las emociones: «Cuando tenía 20 años había una energía que te desbordaba, difícil de controlar. Ahora hay un tono más contenido. Creo que tiene que ver tanto con la música que escucho como con la propia racionalización de las emociones. Hay menos presencia de solos de guitarra, canto más pausado y controlo mejor los instrumentos», advierte.

Conciertos en salas
‘Seres queridos’ se presentará en Santiago el próximo 5 de marzo en el Modus Vivendi. Antes, el 27 de febrero, Porteiro lo mostrará en Gijón y también lo llevará en abril a Cambados, a la sala Krazzy Kay.
Y es que el compostelano prefiere estar en los sitios en los que la música que hace sea «coherente» con el espacio, en los que se sienta cómodo.
«No me van a llamar ni se me espera en festivales como Son do Camiño o PortAmérica, y creo que a día de hoy tampoco tengo interés en ello», afirma.
Opina que la industria musical «está yendo hacia un modelo de consumo», en el que el 80 % de conciertos se celebran en verano, en festivales, mientras se descuidan los circuitos de salas que «en muchos casos están cerrando».
«Si en un festival puedes ver por 50 euros a tres o cuatro grupos de renombre, es muy difícil convencer a esa misma gente de que luego vaya a verte por a ti por 15 euros», lamenta Porteiro, que advierte que las pequeñas salas «dan de comer a mucha gente» e «integran la música y la cultura en la vida de las ciudades durante todo el año».
Además de ‘Seres queridos’, en el que participan Carlos Freire a la batería, Carlos Gil en el contrabajo, José Zas en el clarinete y el propio Fon Botana como bajista, Porteiro acaba de publicar su primer poemario, ‘Y a veces rendirse’ (Talón de Aquiles), un medio de expresión «diferente» y «menos ambicioso» y que también «considera «más íntimo y personal». EFE









