José Carlos Rodríguez I
Palas de Rei (Lugo) (EFE).- La memoria natural de la finca de Quintas, en Palas de Rei (Lugo), donde la multinacional Altri pretende instalar una macrocelulosa, cabe en un queso. Un queso que ha rodado entre aldeas y que esconde una certeza y una promesa de futuro: la unión de un rural vivo que se construye en comunidad.
Unas cien personas, en su mayoría vecinas y vecinos de la comarca de Ulloa (Lugo), han hicieron rodar el sábado una rueda gigante de madera entre Curbián y Santiago de Albá, una marcha de casi cuatro kilómetros para apoyar la lucha contra Altri desde una retaguardia cultural y artística y pensando en positivo, generando propuestas y deseos compartidos.
La gran rueda de madera, encargada por el colectivo Concomientes a Future Farmers, alberga en su centro uno de los productos estrella de la comarca y que define perfectamente todo el proceso de elaboración, de redes y cuidados y de organismos vivos que interfieren y se relacionan entre sí en el medio rural para que finalmente se produzca la magia.
La Finca de Quintas está cerrada, pero los microorganismos y los suelos no entienden de fronteras ni de vallados. Y allí, justo en el lugar en el que Altri quiere colocar su fábrica, Future Farmers llevó vacas de A Vacariza a pastar.
La vaca elegida fue Zebra y tras ordeñarla se obtuvo la leche con la que se elaboraría el queso. Así comienza el ritual de Concomitentes, que ha concluido con un recorrido performático titulado ‘Este queixo non é unha illa’, resultante del proyecto Os contos do leite, mediado por Ana Moure y Ana Escariz.

Construir un nuevo futuro para Ulloa
El paseo ha comenzado en Curbián. La lluvia, que ha dado una pequeña tregua, ha permitido que unas cien personas se sumaran a la marcha, en la que la enorme rueda con el queso en el centro ha sido la protagonista.
«Lo que comenzó como un movimiento de rechazo frente a una amenaza, se ha convertido en un movimiento de construcción de futuros», ha expresado Moure, que ha explicado que desde Concomitentes consideran que el arte «debe estar en relación con el territorio y las personas».
Y frente a los «cuentistas», gente que decide cosas en «oficinas» desde muy lejos y que llevan cuatro años «intentando vender» que la macrocelulosa no va a generar un impacto medioambiental y social en A Ulloa, proponen contar otro tipo de cuentos, «los reales, los de siempre, los que están ligados a la tierra».
Ante la amenaza de una captación de agua de 46 millones de litros diarios, vertidos contaminantes al río Ulla -que acabarían afectando a la ría de Arousa-, el consumo de 1,2 millones de toneladas de eucalipto anuales y la contaminación atmosférica por óxidos de nitrógeno y azufre, los vecinos de Ulloa están empeñadísimos en demostrar «que no hay futuro que se construya a base de destruir el presente».
«Frente a estos discursos que llegan de fuera que dicen que esto es un territorio vacío, que está dispuesto a ser expoliado, nosotros decimos que no es así», ha declarado Moure.
Superar la lucha contra Altri
Pero desde Concomitententes no solo quieren mostrar su rechazo a Altri, sino superarla. Pasar del ‘Altri non’ a ‘Ulloa sí’. Y para ello solo hay que observar y revelar las maravillas que la sombra de la macrocelulosa tapan parcialmente.
El nacimiento del río Ulla, los prados y la tierra sobre la que se asientan, los bosques y las rocas serpentinitas, las flores endémicas, las aves que usan esas tierras como lugar de descanso en sus rutas migratorias, los bichos que allí viven y la vaca que pastó e hizo la digestión.Pero también las manos que la ordeñaron y le dieron forma a la leche y de ahí sus derivados.
Durante el paseo se han contado cuentos sobre la naturaleza y sus ciclos, sobre los cuidados, sobre los procesos y las redes de apoyo. Sobre los microorganismos de aquella tierra definida como poco fértil, que transformaron la leche en queso.
«La relaciones cuajaron, se solidificaron en ese entendimiento y comprensión. Este queso ya maduró, está preparado para ser digerido y volver a la tierra», ha expresado Moure al final del recorrido, en el Campo da Festa de la parroquia de Santiago de Albá, en la que se ha degustado el queso en un acto de comunión.
Allí esperaba la Orquestra Galega da Liberación, que ha amenizado la llegada de la comitiva y se ha procedido a la elaboración de otro queso, para encapsularlo de nuevo en una rueda que ya no parará de rodar.

Paisaje, territorio y comunidad
A partir de la leche cruda se ha procedido al corte del queso, a la expulsión del suero, al moldeado y al prensado, y al añadido de la sal, que ha explicado paso a paso Xosé Luis Carrera, de la granja de producción ecológica Arqueixal, donde ha tenido lugar una comida popular.
«Este queso es el resultado de las relaciones entre un paisaje, un territorio y una comunidad. El queso encapsula un entramado riquísimo de saberes culturales y naturales, en un territorio que no está vacío como nos quieren hacer creer algunos, sino que está llenísimo de vida», han señalado los concomitentes.
Por su parte, Escariz ha agradecido a todos los colectivos implicados en este «viaje», que incluye agroganaderías de extensivo, apiculturas, termocultoras, personas vinculadas a proyectos como Agrocuir o caras visibles de la plataforma de Ulloa Viva.
«Desde esta retaguardia empezamos a preocuparnos no solo por lo urgente de la lucha sino también por lo importante. Entendimos que no era una lucha que solo tenía que ver con Ulloa, sino que tenía que ver con toda Galicia», ha señalado, antes de recordar otras acciones del colectivo como el despliegue de la enorme tela azul que simbolizaba el Ulla en la manifestación contra Altri en diciembre de 2024 o el viaje imaginado a través de un autobús a la Ulloa en 2060, en la que la multinacional lusa nunca llegaba a instalarse. EFE