Baldur Brönnimann: «La música clásica no puede vivir en una torre de marfil»

José Carlos Rodríguez I

Santiago de Compostela (EFE).- El director musical y artístico de la Real Filharmonía de Galicia, Baldur Brönnimann, quiere llevar las orquestas «a los salones de la gente» y romper los muros que existen entre una música clásica que «continúa viva» y un público que se nutre de las plataformas digitales y que en los directos espera ver «sorpresas».

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«La música clásica no puede vivir en una torre de marfil», advierte el Brönnimann (Basilea, 1968) en una entrevista con EFE, en la que pone de manifiesto la importancia social de una agrupación que este año cumple su 30 aniversario y que quiere continuar siendo un proyecto cultural y musical «al servicio de la ciudad».

Fundada en 1996 por el maestro Helmuth Rilling, la Real Filharmonía de Galicia (RFG) lleva tres décadas impulsando la creación musical, formando a jóvenes músicos y contribuyendo al tejido cultural de Santiago y de Galicia.

Sin embargo, su director asegura que es necesario dar un nuevo impulso, actualizar, transformar o «modernizar» una institución que debe ser «para todos».

«El mundo ha cambiado desde el 96 y también las formas de escuchar música. En los 90 las orquestas se conformaron en España para democratizar el acceso a la música y a la cultura y en su momento fueron muy importantes, pero hoy las plataformas digitales han cambiado la manera en la que se escucha música clásica y también el formato del concierto o lo que le gusta a la gente», explica Brönnimann.

Una orquesta «para todos»

Según afirma, aunque el auditorio «suena muy bien» y es el lugar «apropiado» para un concierto de clásica, también genera «barreras» debido a su perfil «institucional» y a sus muros «muchas veces infranqueables».

«Tenemos que salir más, hacer que la orquesta forme parte de la dinámica de la de la ciudad. Muchas veces parece que la orquesta no es para todo el mundo y hay que enfatizar un poco el mensaje de que esto realmente pertenece a todos, porque es un proyecto público con una función social», asegura.

Para el director, una institución que alcanza «más del 50 % del presupuesto cultural de la ciudad» tiene el «deber» de «interpelar a la gente».

«Se trata tocar donde no nos esperan o llegar a sitios donde quizá mucha gente no ha escuchado música sinfónica en su vida. Esto es realmente el fondo de la democratización», asegura.

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 28/02/2026.- El director musical y artístico de la Real Filharmonía de Galicia, Baldur Brönnimann, charla con EFE sobre el papel de la música clásica en la sociedad con motivo del 30 aniversario de una orquesta «pública» que debe abrirse. EFE/Xoán Rey

Los «prejuicios» de la clásica

El director opina que la música clásica esta «viva» pero que existen demasiados «prejuicios» que la colocan en un lugar de difícil acceso. Para él, no se trata de un género complejo o elevado, sino más bien de una oportunidad para el deleite.

«Muchas veces parece que tienes que conocerla de antemano para escucharla, pero solo hay que acercarse a ella con curiosidad y sentirla. No tienes que entrar aquí solo si sabes algo o conoces las tradiciones o las obras que se tocan. Aquí tú puedes entrar con cualquier tipo de actitud», explica el director.

Más preocupado por la forma que por el contenido, Brönnimann proyecta la RFG hacia el futuro, apoyándose en la implicación social, la excelencia artística y la renovación de un repertorio que «debe dialogar con el presente» y con la música actual.

«Las obras de repertorio del siglo XVIII, XIX y XX muchas veces no tuvieron un comienzo fácil. Los que hoy llamamos clásicos se fueron generando con el paso de los años y yo creo que este proceso continúa. Es necesario que existamos para que haya un patrimonio musical que hay que cuidar y que sigue creciendo», señala.

Brönnimann opina que es necesario empezar a entender la música como «un patrimonio», igual que ocurre con la pintura o la literatura.

«El repertorio que tenemos es increíble, lo que pasa es que no hay conexión, no llega al público y hay que profundizar en eso. Ojalá algún día la música clásica se vuelva tan relevante como un poema de Rosalía», exclama. EFE