Las candidatas a rectora de la USC hoy en la facultad de Políticas de la Universidad de Santiago.
Las candidatas a rectora de la USC hoy en la facultad de Políticas de la Universidad de Santiago. EFE/ Lavandeira Jr

La cifra de rectoras en las universidades creció en los últimos años, pero aún son minoría

José Carlos Rodríguez I

Santiago de Compostela (EFE).- La Universidad de Santiago de Compostela (USC) tendrá desde este miércoles a una mujer al mando por primera vez en sus casi 500 años de historia, una rectora que se une a una lista que ha ido aumentando en los últimos años hasta alcanzar un total de 20, pero en la que aún son clara minoría.

Banner WhatsApp

Según los datos aportados a EFE por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), en los que se contabiliza únicamente a las rectoras de las 77 universidades españolas que pertenecen a la organización -las 50 universidades públicas y 27 universidades privadas-, actualmente hay un total de once rectoras en universidades públicas y nueve en universidades privadas.

Sin embargo, según el informe ‘Científicas en Cifras’, elaborado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y que incluye datos sobre los cargos de gobierno del total de 91 universidades españolas, en 2023 había un total de 27 rectoras, con una evolución clara en los últimos años.

De hecho, el número de rectoras casi se multiplica por cinco desde el año 2012, en el que solo había en España seis mujeres dirigiendo universidades.

La primera mujer rectora, en 1982

Ese crecimiento sostenido se ha dado en los últimos años, puesto que las mujeres fueron minoría durante décadas. No fue hasta 1982 cuando, por primera vez, una mujer alcanzaba el puesto de rectora, un cargo que ocupó la catedrática de Derecho Internacional Privado Elisa Pérez Vera en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y que ejerció hasta 1987.

La candidata a rectora de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Rosa Crujeiras, posa durante una entrevista con EFE. EFE/Lavandeira jr

Otra referente fue la doctora en Filosofía y Letras Josefina Gómez Mendoza, que asumió el cargo de rectora de la Universidad Autónoma de Madrid en 1984.

En la UNED también ejerció como rectora la doctora en Psicología Araceli Maciá entre 2001 y 2005 y a partir de las primeras décadas del nuevo siglo, mujeres como Eva Alcón, rectora de la Universidad Jaume I y actual presidenta de CRUE; Amaya Mendikoetxea, rectora de la Universidad Autónoma de Madrid; o Laia de Nadal, rectora de la Universidad Pompeu Fabra, forman parte del poco más del 20 % de mujeres al frente de las universidades.

La evolución ha sido positiva: en 2015 solo el 10 % de los rectores era mujer, un porcentaje que se ha duplicado desde entonces.

Las rectoras siguen en minoría

Sin embargo, mientras en puestos como vicerrectorados y vicedecanatos la paridad es prácticamente total, las rectoras siguen siendo minoría.

Según el informe anual de la Fundación CYD que realiza un diagnóstico actualizado sobre el sistema universitario español, aunque las mujeres «son mayoría entre los estudiantes y posteriormente en los titulados en grado y en los másteres oficiales, en el doctorado su presencia se equipara a la de los hombres y cae significativamente cuando se trata de personal docente e investigador o catedráticas de universidad».

Es decir, «a medida que aumenta la jerarquía del cargo, disminuye la proporción de mujeres».

«Se nos exige más»

La existencia del «techo de cristal» en la universidad es evidente, aunque con señales de avance. Así lo advierten tanto la catedrática de Matemáticas Rosa Crujeiras como la catedrática de Física Maite Flores, una de las cuales será rectora en la USC.

«A nosotras se nos exige más. Es una realidad. Tenemos que demostrar que somos excelentes. Y también tenemos que medir más nuestras formas. La ambición en un hombre es positiva, en una mujer no», critica en declaraciones a EFE Rosa Crujeiras.

Según explica, a las mujeres se les cuestiona su «capacidad» y se las «juzga» más, algo que también ha vivido en la carrera al rectorado.

Para Crujeiras es una cuestión de «ir dando pasos», porque lo importante «no es ser la primera en llegar a un sitio, sino garantizar que no eres la última en pasar por allí».

«Debemos crear esos espacios donde puedan llegar las demás. En todos los estudios que hay sobre trayectoria científica en los ámbitos STEM tenemos una gráfica de tijera. Entran más mujeres pero a medida que van avanzando en la carrera académica el porcentaje baja», comenta.

Según opina, esto tiene que ver con que el momento de «mayor intensidad» se da en la época de la maternidad, lo que supone «un coste mucho más alto» para las mujeres que para los hombres.

La candidata a rectora de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Maite Flores, posa durante una entrevista con EFE en su local electoral. EFE/Lavandeira jr

«Queda mucho por hacer»

La otra candidata, Maite Flores, señala sin rodeos que le gusta «liderar y afrontar retos»: «Muchas veces ese nivel de sacrificio, seguramente por cultura o tradición, lo hacen más los hombres que las mujeres, pero las mujeres tenemos que sentirnos seguras de poder hacerlo igual sin sentirnos juzgadas, sin que nadie nos diga que somos malas madres por estar alejadas de los hijos pequeños en lugar de acompañarlos y dedicarnos a ellos 100 %. Queda mucho por hacer en eso», declara a EFE.

Flores asegura que para ella fue fundamental el haberse criado en un entorno en el que su familia la respaldaba. También ahora, que tiene la suya propia, en su carrera hacia el rectorado.

«Siempre ocupé espacios donde la mayoría eran hombres y en muchos casos fui la primera, pero no por ser mujer, sino porque valemos lo mismo que ellos. He liderado otras instituciones y pienso que el trabajo se puede hacer independientemente de que seas hombre o mujer con características muy similares», considera Flores, que opina que lo fundamental es que haya «referentes».