Marta Villar posa para Efe durante la entrevista en Vigo por el libro Detective Ferruchi
Marta Villar publica en castellano su exitoso 'Detective Ferruchi' EFE/ Salvador Sas

Marta Villar exporta al castellano la retranca gallega de su ‘Detective Ferruchi’


Carlos Alberto Fernández |

Vigo (EFE).- El olfato y la retranca gallega de ‘Detective Ferruchi’, premiado por la editorial gallega Xerais en 2024 y con cinco ediciones en la lengua propia de Galicia, afronta ahora el desafío de una traducción al castellano de la que se ha encargado su propia autora, la periodista coruñesa Marta Villar.

La protagonista, Sol Cortés, decide dar un cambio radical a su vida, abandona la ciudad donde vive y su trabajo en el sector de la confección, ligada a una conocida empresa textil gallega, para emprender en su pueblo, donde la apertura de su librería coincide con el asesinato de un veterinario que no duda en investigar.

La publicación en gallego cayó en las manos de la editorial Maeva, que apostó por su prosa aunque ella «no pensaba que pudiese ir más allá» de la comunidad autónoma.

La escritora confiesa en una entrevista con EFE que gran parte de las historias que aparecen en su libro, por muy «frikis» o fantásticas que parezcan, son reales.

Su escenario está basado en la Costa da Morte, donde la autora nació, y también de allí son sus personajes, algunos inspirados en gente que ella ha conocido, como el ‘idiomas’, que cada día cambia de lengua en el bar: inglés, alemán… «Tienen unas personalidades y unas reacciones que te dejan alucinado», afirma.
Al final, como suele decirse, «la realidad supera a la ficción», como la vecina que tiene un altar para un «santo» al que le reza y que le «funciona mucho», pero en realidad es una foto del expresidente de la Xunta Manuel Fraga. «Las historias están ahí y es una mina. Creo que no hay nada igual que Galicia», sostiene.

La autora admite que se vino «muy arriba» al asumir la traducción porque, de repente, se encontró el reto de adaptar al castellano expresiones propias del gallego que no tienen un equivalente directo en otro idioma. «Ahora valoro mucho más el trabajo de los traductores», asegura.
Reconoce que está «más nerviosa» que cuando sacó el libro en gallego porque no sabe si en castellano «se entenderá» el humor que contienen las páginas de su libro, evidencias de la «retranca gallega». Solo unos días después del lanzamiento va por la segunda edición, así que parece que sí se capta esa ironía galaica.

Aunque recurre al género policial por su gran tirón «comercial», lo utiliza como un cajón de sastre para abordar temas que le apasionan: la inmigración, el racismo o la historia de las mujeres que «levantaron» el sector textil gallego y a las que quería «reivindicar». Ellas formaron parte de «cooperativas rurales con condiciones durísimas» de las que, sin embargo, «no tienen un mal recuerdo» porque aquel trabajo las empoderó.

De excedencia y desencantada con el periodismo actual


Villar, que se considera «periodista por encima de todo», admite sentirse desencantada con «las prisas por la inmediatez» del periodismo actual, que no permite «hacer temas humanos con la profundidad que merecen», mientras que la literatura le brinda «el refugio» y el espacio que la prensa no le da.

Para escribir, optó por una «excedencia larga» que empezó con tres meses de permiso no retribuido para completar ‘Detective Ferruchi’, algo que chocaba con lo que le decía su entorno, «pero cuando tienes una idea, como periodista sabes perfectamente si es buena y si va a funcionar».

«Yo tenía una historia que sabía que era buena y confiaba en ella», confiesa Villar, a quien después le rondaron «más ideas» en la cabeza, porque «siempre» las ha tenido.

Antes las iba «matando» a la vez que surgían porque tenía que «hacer prensa», hasta que se cansó, alargó la primera excedencia para traducir al castellano la obra que ahora busca conquistar al lector hispanohablante y ahí sigue porque lo ha encadenado con un libro infantil que espera publicar en 2027, otra novela que está ya terminada y hasta una histórica que lleva un año investigando para saldar «una deuda con algo» de su pasado.

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