El secretario xeral da Lingua de la Xunta, Valentín García EFE/ Xurxo Martinez

Valentín García: «La sociedad no entendería que no llegáramos a un acuerdo con el gallego»

José Carlos Rodríguez

Santiago de Compostela (EFE).- El secretario xeral da Lingua de la Xunta, Valentín García, considera que el Pacto por la Lengua debería ser un pacto «de todos» y por ello apela a la responsabilidad de la oposición, concretamente del BNG, para superar sus «diferencias», ya que la sociedad «no entendería» que no se llegase a un acuerdo con el gallego.

«Si nos ponemos de acuerdo en el Parlamento para hablar un mismo idioma, el gallego, ¿cómo es posible que no nos podamos poner de acuerdo para defender ese mismo idioma que todos hablamos con naturalidad todos los días?», se pregunta el máximo responsable autonómico de la política lingüística en una entrevista con EFE, con motivo de la celebración este domingo del Día de las Letras Galegas, dedicadas a la periodista y escritora viguesa Begoña Caamaño.

Lo cierto es que el Pacto por la Lingua está lejos de alcanzar el debido consenso entre las formaciones políticas del Parlamento, ya que el principal escollo está en el decreto del plurilingüismo que el Partido Popular aprobó en 2010 y que restringe el uso del gallego en asignaturas como matemáticas, tecnología, física o química y que el BNG pide que se derogue.

Mientras tanto, la Xunta avanza en la renovación de un Plan de Normalización Lingüística que lleva más de 20 años sin modificarse y con una situación comprometida en lo que se refiere al uso del gallego, con una caída notable especialmente entre los más jóvenes, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), que reflejan por primera vez en años que el castellano supera al gallego como lengua más hablada.

Las hasta once comisiones encargadas de elaborar trabajos de campo en materias como derechos lingüísticos, tecnologías, administración, educación, transmisión patrimonial del idioma, medios de comunicación, industrias culturales o sanidad ya han finalizado sus tareas y ahora toca elaborar un documento para aprobar un nuevo plan que no cuenta con el respaldo del principal partido de la oposición.

«Nos gustaría que fuera un pacto de verdad»


Lo que según García debería ser «un pacto de todos» está «muy complicado», especialmente en una sociedad y una política «muy polarizada».

«Nos gustaría que fuera un pacto de verdad y para eso tenemos que estar todos en él. Yo entiendo las diferentes sensibilidades políticas, pero tenemos que consensuar un plan común», opina, a la vez que dice «tender la mano» al BNG para en próximas reuniones «negociar» y llegar a un entendimiento.

Además, asegura que el plan «no son las tablas de Moisés» y que se puede «reeditar» en cada momento, ya que «no es un documento fijo», sino «flexible», que tendrá que ser modificado en el futuro; y no en 20 años como ocurre ahora.

Según García, el plan incidirá en temas como las nuevas tecnologías o los neofalantes; realidades que hace 20 años no se contemplaban. Después están «los matices», en dónde se ponen más esfuerzos y en dónde menos, «sin abandonar ningún ámbito ni ningún campo».

Respecto al decreto del plurilingüismo, asegura que se pueden acercar posturas; pero que el nivel de conocimiento del gallego es muy alto entre la población, con «un 98 % de las personas que lo entiende perfectamente y un 96 % que es capaz de hablarlo perfectamente».

«La educación da la competencia, la actitud de cara a la lengua, pero no garantiza el uso. Nadie habla la lengua que le mandan hablar en la escuela o que le manda hablar un decreto», defiende García, que considera además que la realidad gallega es «plurilingüe».

También mantiene que el decreto que el BNG pide que se derogue «lleva 16 años en vigor sin crear ningún tipo de conflicto en los centros».

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Diferencias entre materias


El secretario xeral da Lingua explica que la decisión de optar por unas materias en gallego y otras en castellano tenía como objetivo «proteger» el gallego, «reservando su uso para aquellas asignaturas más ricas en léxico».

Además, García no está a favor del «libre albedrío en los centros» y señala que la sociedad gallega no quiere «inmersión lingüística», algo que tampoco permitiría la ley, en referencia a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que fija la obligatoriedad de un mínimo del 25 % de enseñanza en castellano.

«¿De verdad no vamos a tener un pacto por la lengua porque una materia u otra se imparta en gallego?», se pregunta García.
Asimismo, descarta reducir las horas de lenguas extranjeras para dar más horas en gallego, porque no quiere poner a «luchar» unas lenguas con otras en un mundo «cada vez más pequeño», en el que «es necesario hablar inglés».

«Nosotros apostamos por poner los esfuerzos en otro sitio, en el uso del gallego en las tecnologías, en el comercio, en las empresas, en el audiovisual, en el tiempo del ocio. Que se normalice en nuestra sociedad. La educación no lo soluciona todo. Si fuera así no habría desigualdades, ni violencia de género. La educación corrige, pero no podemos pretender solucionar el problema de la lengua con la educación porque no está todo ahí», concluye.