A Coruña, 23/05/2026.- Asperga cumple veinte años de trabajo con más de mil usuarios activos. EFE/Cabalar

El síndrome de Asperger, un trastorno que suma 6 casos diarios en Galicia, un 90 % adultos

Miguel Álvarez |

A Coruña (EFE).- El síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista de grado de apoyo 1, el más bajo, un autismo sin discapacidad intelectual ni alteraciones del lenguaje, y en Galicia hay al menos seis casos diarios, un 90 % de ellos de adultos, de personas que buscan ese diagnóstico para entender qué les ocurre.

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Lo explica a EFE la directora ejecutiva de la Asociación del Espectro Autista en Galicia, Asperga, Marisol García, en el vigésimo aniversario de la entidad, que empezó como un lugar en el que familias podían compartir sus situaciones, «pues no había información, ni apoyo, ni nada», hasta hoy, con tres centros -dos en A Coruña y otro en Santiago de Compostela-, 39 profesionales, más de 500 socios y más de un millar de usuarios.

«En 2010 se consiguió un profesional para un taller de habilidades sociales para niños y niñas con síndrome de Asperger. En 2014 ya se contrató a una psicóloga que empezó a tratar alguno de los socios y a preparar formaciones para profesionales externos y en 2016 los socios decidieron profesionalizar la entidad», resume.

Ahora es un lugar «interconectado con la sanidad, con los asuntos sociales y que da el apoyo que realmente fuera de Asperga no lo hay», porque la sanidad pública no lo cubre.

Cuenta con profesionales de la terapia ocupacional, la logopedia, la psicología y el trabajo social, entre otras especialidades, para sus tres centros, de los que en A Coruña uno es para atención temprana hasta los 18 años y el otro es para adultos.

«Damos un servicio integral, desde la primera consulta de una persona recién diagnosticada de autismo o con sospechas a todo tipo de atención, de una manera bastante holística», resume.

Destaca que Asperga cuenta con correos electrónicos para consultas y cada día llegan unos seis mensajes, un 90 % de adultos, de personas que sospechan que tienen síndrome de Asperger y buscan un diagnóstico.

«Ahora mismo lo que más estamos teniendo son adultos y adolescentes, en especial muchas mujeres adultas, algunas que se dan cuenta porque se diagnostica a alguno de sus hijos y se identifican con ellos cuando tenían su edad», desgrana Marisol García.

En la entidad trabajan con cualquier persona con trastorno del espectro autista de grado de apoyo 1, pero también incluyen a los de apoyo 2 que no tienen discapacidad intelectual.

«El Asperger es muy invisible y son personas muy vulnerables»

Las personas con síndrome de Asperger en muchos casos no saben que tienen esa condición y, en otras, aunque son conscientes, no son conscientes de todas las señales sociales.

«Es muy invisible», abunda Marisol García, que relata que trabajan con estas personas para que reconozcan las señales como una persona neurotípica, pero en situaciones «de acoso o de abuso, muchas veces ni se enteran», lo que los convierte en «muy vulnerables».

Por eso la entidad apuesta por que en el mercado de trabajo «las empresas deberían saber que la persona que se está incorporando es autista porque va a haber ciertas situaciones que en el entorno laboral van a resultar extrañas tanto a los compañeros como a los jefes».

«Tienen muchas diferencias a nivel sensorial, a nivel función ejecutiva y sobre las habilidades sociales. Es un conjunto de cosas que realmente hacen que las personas autistas se sientan diferentes a los demás y vean el mundo de una manera diferente. Biológicamente hay diferencia en los cerebros autistas y en los neurotípicos, no es un problema de salud mental», apunta.

Todas estas cuestiones se abordan en Asperga, que tiene también grupos específicos para tratar asuntos sociolaborales de vida adulta y aumenta sus servicios en función de las necesidades de los usuarios.

Y con ello hacen la función de un sistema público que no da cobertura a estas personas, con la excusa de que «hay personas con más necesidades»: «Nos ponen al final de la escalera de necesidades de apoyo», lamenta, pues muchos de las personas incluso provienen directamente del Servicio Gallego de Salud.

En Asperga suman 20 años de trabajo y, en su aniversario, esperan no dejar de crecer para dar más servicio a más personas que lo necesiten.