José Carlos Rodríguez I
Santiago de Compostela (EFE).- El conflicto abierto por los tubos metálicos instalados en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos de Santiago parece llegar a su fin tras las decisión de Turespaña de estudiar posibles modificaciones de estos elementos, después de que la Xunta haya reclamado una nueva evaluación ante la peculiar evacuación de aguas de una las gárgolas.
Todo estalló en abril de 2026 cuando, tras la retirada de los andamios de las obras de conservación del Hostal dos Reis Católicos -edificio histórico del siglo XV situado en la Plaza del Obradoiro y que funciona como hotel de la red de Paradores Nacionales-, se hicieron visibles los tubos metálicos de cobre instalados en varias de las esculturas de la fachada del Obradoiro.
La actuación, integrada en el proyecto de rehabilitación impulsado por Turespaña, pretendía resolver un problema técnico: las gárgolas no alejaban suficientemente el agua procedente de la lluvia y esta terminaba afectando a los balcones y a la fachada.
Sin embargo, esta solución ha provocado fuertes críticas de vecinos, expertos y asociaciones patrimoniales, que consideraron que los tubos alteraban la imagen y el valor artístico de unas esculturas históricas, incluida una figura antropomorfa que drena el agua por el ano y que está en el centro de la polémica por la que ya muchos consideran que es la «gastroscopia» más famosa de Compostela.
El arquitecto responsable del Plan Director y de la intervención, Fernando Cobos, defendió en junio que los tubos eran la solución «más eficaz» y «menos mala», además de reversible, y sostuvo que existían precedentes históricos de este tipo de sistemas para evacuar el agua.
Según su planteamiento, acortar o eliminar los caños por motivos exclusivamente estéticos podría provocar que el agua volviese a caer sobre el edificio y reactivase los problemas de humedad.
Posible modificación de los tubos
La controversia, sin embargo, ha llevado ahora a la Xunta y Turespaña a estudiar alternativas: el organismo estatal ha iniciado los trabajos previos para evaluar una posible modificación de los tubos y prevé solicitar nuevos informes técnicos antes de adoptar cualquier decisión.
A pesar de que cualquier actuación deberá estar avalada por criterios técnicos y contar con la autorización de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, Turespaña ha confirmado a EFE que ya ha iniciado los trabajos previos para definir las posibles actuaciones y ha solicitado una reunión técnica con Patrimonio para identificar y evaluar las alternativas.
Además, ante la relevancia social que ha adquirido la intervención, prevé encargar informes técnicos externos sobre el impacto que podrían tener las distintas soluciones en el edificio.
Turespaña sostiene que todas las administraciones implicadas comparten el objetivo de encontrar las mejores soluciones para garantizar la conservación del monumento y su adecuada integración patrimonial, «desde la colaboración institucional y el rigor técnico».
Cobos defendió en su día la necesidad de mantener este sistema de evacuación de agua y advirtió de que una eventual modificación no debería responder únicamente a «criterios estéticos».
Evacuación «necesaria»
En su opinión, los caños, sean «más largos o más cortos», resultaban necesarios para alejar el agua de la fachada y evitar que volviese a caer sobre los balcones de la primera planta, con el consiguiente riesgo de que reapareciesen los problemas de humedad que motivaron buena parte de la intervención.
Además, Turespaña recuerda que las actuaciones ejecutadas se realizaron conforme al proyecto aprobado por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural y de acuerdo con los criterios recogidos en el Plan Director de Conservación del inmueble, con las correspondientes autorizaciones patrimoniales.
Entre las medidas aplicadas durante las obras se recuperó la función original de evacuación de aguas de las gárgolas, con el objetivo de favorecer la conservación preventiva de los paramentos y elementos pétreos y alejar del edificio el agua de lluvia.
Las obras de conservación y puesta en valor, financiadas con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, concluyeron el pasado 30 de junio, con una inversión de 13 millones de euros en diferentes ámbitos del inmueble, entre ellos los patios históricos de San Juan y San Marcos, el alero y la fachada sur, con especial atención a las patologías derivadas del agua y la humedad.
La gárgola antropomórfica
La fachada principal ya luce sin humedades y los andamios han sido retirados. Sin embargo, los caños aún permanecen y atraen la mirada de turistas y curiosos.
En este contexto, aún está por ver si se le dará un tratamiento especial a la única gárgola antropomorfa que da al Obradoiro, la que representa a un joven en posición acrobática que expulsa el agua por el ano, donde está situado el caño.
La solución podría estar en el siguiente proyecto previsto por Turespaña, el de la reparación y mejora de las cubiertas del Hostal dos Reis Católicos, incluido el sistema de evacuación de aguas pluviales; un proyecto que se encuentra actualmente en licitación, con una inversión estimada que asciende a unos ocho millones de euros.
Integrado en el conjunto monumental de la plaza del Obradoiro y declarado Patrimonio de la Humanidad junto con el casco histórico de Santiago, el Hostal afronta ahora el reto de su conservación y obliga a medir cada decisión al milímetro, para no alterar la estética de uno de los edificios más míticos de Galicia. EFE










