A Coruña (EFE).- La presidenta de la Fundación Salma, Ana González, ha reclamado este jueves compromiso con la salud mental en menores, con los que la respuesta actual es «esperar a que se rompan del todo»: «Debemos construir un entorno donde crecer no duela tanto», ha apuntado.
La Fundación Salma ha presentado su Guía de Bienestar Emocional y Salud Mental Infantil y Juvenil, realizada por un equipo multidisciplinar de profesionales de la psicología, la medicina y la terapia ocupacional, junto a personal docente e investigador de la Universidad de A Coruña y de la Universidad de Santiago de Compostela.
Durante la presentación, Ana González ha alertado sobre el hecho de que «más de la cuarta parte de la población gallega sufre un problema crónico de salud mental», pero menos del 1 % del presupuesto de la sanidad gallega está vinculado a este capítulo.
Sobre la situación en las aulas, ha dicho que, por estadística, «como mínimo, dos o tres menores están sufriendo tan profundamente que no saben ni ponerle nombre a lo que les está pasando»: «La respuesta que les damos como sociedad es esperar a que se rompan del todo y pedir una cita con el psicólogo, que tardará como mínimo seis meses», ha agregado.
En ese sentido, ha remarcado que la salud mental «no es un tema estrictamente sanitario» sino que es «un problema social de primer orden» en el que hay que trabajar, a pesar de que la prevención en este ámbito «prácticamente no existe», lo que hace que los casos crezcan de manera exponencial.
Considera que la sociedad no da a los menores «ni las herramientas ni los refugios que necesitan», por lo que hay que poner el foco en los adultos, que ven en centros que los protocolos de suicidio se multiplican.
«Las familias seguimos abandonadas a nuestra suerte. Faltan recursos, falta formación, falta visión de futuro valiente y responsable», ha proseguido.
Por eso ha demandado que «la salud mental se ponga en el lugar que se merece, que deje de ser la hermana pobre, invisible y marginada de la sanidad» y que «el interés superior del menor esté en el centro de la agenda».
Para esta cuestión, la entidad presenta su guía, para ayudar a las familias y al profesorado al objetivo de «construir un entorno donde crecer no duela tanto».
La guía está estructura a lo largo de los capítulos Etapa precoz y bases del desarrollo, Neurodesarrollo y condiciones especiales, Promoción de la salud mental: hábitos y estilo de vida en la infancia y la adolescencia, Prevención e intervención en crisis y situaciones de complejidad, Retos del entorno social y digital.
Iniciativa para introducir la educación emocional en los centros educativos
Junto a la guía, la Fundación Salma ha presentado una iniciativa pionera para la introducción de la educación emocional en los centros educativos de Galicia, que abordará con los grupos políticos para tenerla antes de 2030.
Se trata de una propuesta que toma como referencia el modelo de la asignatura Emocrea (Educación Emocional y para la Creatividad), implantada en Canarias.
Ana González ha afirmado que, igual que la educación física está totalmente instaurada, debe abordarse también la educación emocional, que ahora está «en pañales».
Ha defendido que «la situación actual es tan grave que no se soluciona poniendo uno o dos psicólogos en cada centro educativo», por lo que «hay que trabajar desde antes, desde la prevención», que necesita de la educación.
Que a los menores, desde pequeños, sepan conocerse a sí mismos e identificar lo que les pasa; lo que se tratará este mismo curso en tres centros gallegos como proyecto piloto, que espera que sean quince el próximo curso.
A partir de ahora la Fundación Salma iniciará conversaciones con la Xunta, con los partidos políticos y con las universidades.
El horizonte es que antes de 2030 exista esta asignatura, por lo que si no se avanza en el ámbito político, ha anunciado una iniciativa legislativa popular, como ya hizo la entidad con la ley de salud mental de Galicia.










