Santiago de Compostela (EFE).- La escritora Alana S. Portero ha reivindicado este martes en Santiago de Compostela la necesidad de recuperar y construir «colectivamente» la memoria histórica durante la presentación de su nueva novela, ‘Cosamala’, una historia de brujas ambientada en la Guerra Civil que combina terror, folclore y violencia política para levantar una mitología femenina en torno a la resistencia.
La autora ha participado en un encuentro con el poeta gallego Ismael Ramos en el Salón de Grados de la Facultad de Filología de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), ante cerca de 400 personas, dentro de la gira de presentación de su nueva novela, publicada por Seix Barral el pasado 14 de octubre.
En ‘Cosamala’, Portero traslada la acción a Andalucía en 1937, cuando la columna Carranza, integrada por caballistas, toreros, falangistas, terratenientes y guardias civiles, avanza por la sierra norte de Sevilla sembrando violencia y muerte.
Frente a ella, un grupo de mujeres, vinculadas a hombres huidos o perseguidos, recurre a los saberes populares y a un lenguaje oscuro para organizar un aquelarre con el que hacer frente a la devastación.
La novela parte de un crimen real de la Guerra Civil, el de las 17 mujeres de Guillena, y utiliza elementos sobrenaturales y de la tradición oral para abordar la violencia y la memoria de las asesinadas.
Lorca como «fantasma»
Portero ha explicado que se trata de una obra «explícitamente lorquiana», en la que la figura de Federico García Lorca funciona como símbolo de «la España que no fue».
«Lorca es el fantasma perfecto para señalar lo que no fue», ha afirmado la escritora, que ha destacado la capacidad de su figura para actuar como sostén poético y político frente a la «fealdad».
A su juicio, su asesinato fue también «un acto simbólico» contra una posibilidad de país que no llegó a desarrollarse.
Durante la conversación, Portero ha insistido en que España mantiene un problema «muy serio» con la memoria y ha criticado la forma «infantil» en que se aborda la Guerra Civil, como si todavía existiera una resistencia a mirar de frente lo sucedido.
«La memoria es el suelo que pisamos, es lo único que nos queda para saber quiénes somos y para proyectarnos en el futuro», ha señalado. Por ello, ha defendido que debe construirse de manera «colectiva», ya que también puede ser «manipulada».
«No hay tantas novelas sobre la Guerra Civil»
La autora ha descrito la Guerra Civil como una «trituradora de seres humanos», marcada por una violencia «sistemártica» que, ha advertido, no debe suavizarse y que todavía está insuficientemente observada.
«Las novelas sobre personas trans nos dan pereza, la Guerra Civil nos da pereza… A ver si es que vamos a ser unos perezosos», ha ironizado Portero, antes de recordar que «por lo que sea, a nadie le molesta otra novela del Imperio Romano», pero sí las ambientadas en la Guerra Civil.
«No hay tantas novelas. Podéis decirme diez y las siete de Almudena Grandes no valen», ha bromeado.
También ha reflexionado sobre el sentido de la comunidad, aunque ha rechazado «idealizarla», porque las jerarquías y las relaciones de poder también aparecen dentro de los movimientos sociales y los espacios de apoyo mutuo: «Lo comunitario no es más que el conjunto de muchas soledades intentando comprenderse», ha expresado.
Personajes complejos
En cuanto a sus personajes, ha defendido la necesidad de construirlos de forma compleja y reconocer que «el mal también somos nosotros y nosotras», porque es «tan humano como el amor».
En este sentido, ha explicado que no quería crear personajes franquistas planos y que, para ello, necesitaba acercarse a su mirada: «Para escribir buenos personajes te tienes que quitar la razón todo el rato», ha resumido.
Tras ‘La mala costumbre’ (2023), su primera novela, convertida en un fenómeno editorial y traducida a numerosos idiomas, Portero regresa a la narrativa con una obra en la que, según ha dicho, la poesía ocupa un lugar central.
Ha explicado que quería construir una leyenda que pudiera transmitirse oralmente, por lo que la voz poética ha terminado por gobernar el relato «como un fantasma».
Portero ha reconocido sentirse «frágil y abrumada» por el afecto recibido durante la gira de presentaciones, aunque también esperanzada ante esta nueva etapa, en la que su principal aspiración, ha resumido es desarrollar una carrera literaria y seguir escribiendo. EFE










