Palma (EFE).- El nuevo protocolo de atención psicosocial para personas que han sufrido en Baleares la pérdida de un allegado como consecuencia de un suicidio tiene un alcance potencial de 400 beneficiarios al año.
La consellera de Salud, Manuela García, ha presentado este lunes junto al presidente de la Fundación Cruz Roja en Baleares, Mateu Ballester, el convenio entre ambas instituciones para acompañar a personas que han sufrido una pérdida por suicidio.
García ha explicado que el suicidio no afecta únicamente a los familiares directos, sino que puede tener un alcance de entre 6 y 8 personas por caso, que suelen vivir de «una manera totalmente diferente» un duelo que, además, «lleva asociado un estigma» que no existe en muertes por otras causas.
La derivación a este programa, que se hará desde Atención Primaria, permitirá que la persona pueda afrontar el duelo con el apoyo de un equipo de atención psicosocial de Cruz Roja, al amparo de un convenio por dos años para el que la Conselleria de Salud ha dedicado una cuantía de 30.000 euros.
El acompañamiento a los supervivientes de suicidio implica formación, sensibilización para que las personas afectadas puedan desarrollar el duelo y explicaciones a la comunidad sobre este problema.
Psicóloga experta de Cruz Roja
Todo ello, con un equipo liderado por una psicóloga experta de Cruz Roja, acompañada de dos personas de apoyo del área de Salud y otras dos de personal de apoyo, con las que colaboran voluntarios.
El objetivo, según ha relatado García, es que los supervivientes, que en Baleares son alrededor de unos 400 anuales, encuentren lugares «donde hacer talleres, se sientan entendidos» y que los profesionales implicados les ayuden a superar la pérdida.
Por su parte, Ballester ha explicado que uno de los puntos fuertes de este acompañamiento integral es mediante la constitución de grupos de ayuda mutua, donde los allegados de los fallecidos puedan expresar su dolor en un entorno de seguridad.
El protocolo prevé que esta atención esté incluida en un programa muy extenso, que va desde la prevención hasta el acompañamiento y apoyo de supervivientes, que tienen un perfil muy distinto, puesto que pueden ser un padre, una madre, una pareja, un hijo o un amigo.
«Hay muchos momentos donde te puedes preguntar cómo ha pasado, cómo ha ocurrido o que me siento mal porque aquel día quería ir al cine y le dije que no, o no estaba allí», ha reflexionado la consellera.








