Palma (EFE).- El Teléfono de la Esperanza ha advertido del un incremento significativo del malestar emocional, especialmente tras la pandemia de la covid-19, así como del impacto psicológico del cuidado prolongado, una realidad que es «invisible» y que afecta mayoritariamente a las mujeres.
Según los datos presentados este martes por la entidad, con motivo de su 40º aniversario, el Teléfono de la Esperanza en Baleares ha atendido desde 1986 un total de 98.540 peticiones de ayuda y cerca del 25 % de las demandas se han concentrado en los últimos seis años, como ha apuntado el portavoz, Lino Salas.
Durante ese tiempo, las solicitudes llegaron a alcanzar las 5.000 en 2022, tras un descenso previo, y ahora se sitúan en torno a las 3.000 anuales.
En su balance de actividad, la entidad ha distinguido dos perfiles principales de atención en su etapa más reciente: los llamantes telefónicos y los usuarios del Chat de la Esperanza.
Entre los primeros, el 38 % presenta problemas psicológicos o psiquiátricos, con la soledad (10 %) y el estrés (9,45 %) como principales motivos, mientras que en el caso del chat, un recurso que utilizan muchos jóvenes, los problemas más frecuentes son la conducta suicida (20 %), la depresión (10 %) y la ansiedad (9 %).
Como ha indicado Salas, el perfil de las personas atendidas ha evolucionado en estas cuatro décadas de actividad del Teléfono de la Esperanza en Baleares.
Aunque inicialmente predominaban las mujeres de entre 35 y 60 años, el servicio ahora ha ampliado su alcance a menores de 12 años y mayores de 80, en parte gracias a la implantación del chat, que usan mayoritariamente chicas jóvenes y solteras.
En la última etapa, definida desde la pandemia de 2020, las mujeres han representado el 58 % de las consultas al teléfono y los hombres el 42 %.
La temática suicida predomina entre los usuarios del chat
Desde el Teléfono de la Esperanza han subrayado que los problemas sociales detectados han ido cambiando con el tiempo. En sus inicios, en la primera década de funcionamiento, destacaban las llamadas por depresión (24,6 % de los casos), soledad (18 %) y la temática suicida correspondía al 2 % de llamadas.
En la actualidad, se han sumado otros fenómenos como la adicción a las pantallas, sobre todo entre los más jóvenes, o los efectos emocionales derivados de la pandemia. También destacan la soledad (10 %), el estrés (9,4 %), la depresión (7,3 %) y la temática suicida (4,2 %), mientras que entre los usuarios del chat la temática suicida es el principal problema para el 20 % de los casos.
Entre los principales retos, el portavoz se ha mostrado impresionado por la confianza que tienen los más jóvenes con los chats de inteligencia artificial, ya que usan esta herramienta como un consultor o asesor. También se ha referido a la falta de control legal frente a conductas de riesgo como las conductas sexuales y el trastorno del juego.
Cuidar desgasta
En el marco de su 40º aniversario, la organización pone el foco en el lema ‘Cuidar desgasta’ para visibilizar el impacto emocional del cuidado prolongado, como ha explicado la presidenta de la entidad, Maria Antònia Mateu, quien ha recordado un caso que le dejó «tocada», el de una llamante que estaba triste y que afirmó que su marido alguna vez le pegaba o la maltrataba «cuando lo merecía».
Según los datos facilitados por la organización, que cuenta con una treintena de profesionales y voluntarios, el 87 % de las personas cuidadoras no profesionales son mujeres.
La organización ha recordado que la presión continuada en las tareas de cuidado puede generar ansiedad, tristeza, culpa y agotamiento emocional, especialmente cuando no existen espacios para expresar el malestar.
El Teléfono de la Esperanza (971461112) ofrece atención emocional gratuita y confidencial a través de distintos canales, además de ofrecer durante el año talleres y espacios de encuentro orientados a la promoción de la salud mental.









