Una adolescente realiza "deberes" junto a una tableta y un teléfono móvil.
Una adolescente realiza "deberes" junto a una tableta y un teléfono móvil. EFE/Luis Tejido

Más de la mitad de los alumnos de 5º y 6º de Primaria de Baleares tienen móvil propio

Palma (EFE).- Más de la mitad de los alumnos de 5º y 6º de Primaria de Baleares disponen de teléfono móvil propio, mientras que uno de cada tres menores ha visto pornografía en internet y un 14,1 % presentan síntomas claros de malestar emocional, según el informe ‘Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital en Baleares’.

El estudio, elaborado por Unicef España, Red.es, la Universidad de Santiago de Compostela y el Colegio Oficial de Ingeniería Informática de Baleares, presentado este lunes en el Parlament balear por el responsable científico del informe, Antonio Rial, se basa en una encuesta realizada a 2.657 escolares de entre 10 y 20 años de las islas.

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«Las redes sociales son una auténtica trituradora para el bienestar emocional. Los jóvenes nos dicen sutilmente basta ya», ha expuesto Rial, sobre la desconexión digital que demandan los niños y adolescentes.

Los datos reflejan una elevada presencia de la tecnología en la vida cotidiana de niños y adolescentes, ya que el 56 % de los alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria cuenta con móvil propio y el 95 % de los adolescentes participa en al menos una red social.

Una adolescente baila un TikTok junto a su teléfono móvil.
Una adolescente baila un TikTok junto a su teléfono móvil. EFE/Luis Tejido

En cuanto a los riesgos asociados al uso de las tecnologías, el informe señala que el 17,5 % de los adolescentes realiza un uso problemático de las redes sociales, mientras que el 0,9 % presenta posibles trastornos vinculados a los videojuegos.

Además, ha advertido de que un 1,9 % se clasifica como jugador problemático en el ámbito de las apuestas y el juego en línea.

La investigación también alerta sobre la exposición temprana a contenidos pornográficos, ya que uno de cada tres alumnos afirma haber visto pornografía alguna vez y el 9,1 % asegura consumir este tipo de contenidos con frecuencia semanal.

Por otro lado, el 17 % de los menores asegura haber sufrido ciberacoso en algún momento de su vida y el 10,2 % reconoce haber ejercido conductas de ciberagresión.

Cibervictimización

En el caso de la cibervictimización, la prevalencia es mayor entre los chicos que entre las chicas, como también ha precisado en su intervención la presidenta de Unicef en Baleares, Valentina Milano.

Respecto a la salud mental, el informe indica que el 14,1 % de los alumnos presenta síntomas evidentes de malestar emocional, como ansiedad, depresión o somatización, mientras que un 6,8 % muestra un riesgo suicida elevado.

Este último indicador es superior entre las chicas (9,6 %) que entre los chicos (3,8 %), motivo por el cual Milano ha pedido que se adopte una perspectiva de género para adoptar políticas, campañas y acciones en torno a esta problemática.

El estudio también recalca el papel de las familias como factor de protección. Si bien el 56,2 % de los progenitores habla con sus hijos sobre los riesgos de internet, solo uno de cada cuatro lo hace de manera habitual, motivo por el cual ha incidido en el ejercicio de responsabilidad de los padres.

Prácticas como conversar sobre los contenidos que consumen los menores o evitar el uso de dispositivos durante las comidas familiares pueden reducir hasta en un 50 % las tasas de uso problemático de la tecnología.

A la vista de estos resultados, desde Unicef han abogado por reforzar la educación digital en los hogares y centros educativos, incorporar el bienestar digital a las políticas de salud pública y promover una mayor responsabilidad de la industria tecnológica en el diseño de entornos y algoritmos seguros para los más jóvenes.

«Tenemos que escuchar a los niños, darles voz para entender cuáles son sus problemas y malestares a los que se enfrentan», ha afirmado Milano, que también ha demandado un abordaje integral y comunitario.