Palma (EFE).- El Ayuntamiento de Palma mantendrá gran parte del edificio actual de la antigua cárcel, en el que se construirá 139 unidades residenciales en formato ‘covivienda’ (‘coliving’) -50 de corta estancia y 89 para largos periodos-, que combinarán zonas comunes con áreas privadas que variarán según el tipo de vivienda asignada.
Lo ha anunciado este lunes el alcalde de Palma, Jaime Martínez, en una rueda de prensa donde ha detallado que las residencias irán destinadas a profesionales que tengan que vivir en la ciudad para cubrir servicios esenciales, como fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, sanidad, investigación o universidades.
«Estamos hablando de unidades sencillas», ha manifestado el alcalde, que ha precisado que habrá algunos pocos que estarán enfocados a albergar a familias, si bien serán la excepción.
El Ayuntamiento de Palma completó la semana pasada el cerramiento de la antigua cárcel, con la instalación de una puerta de hierro en el acceso principal, después de que a principios de mes se llevara a cabo el desalojo del recinto, como consecuencia del proceso de recuperación de la posesión impulsado por Cort.
El proyecto de rehabilitación prevé la demolición de las edificaciones anexas, las torres de vigilancia y las barreras arquitectónicas, a la vez que se mantendrá el cuerpo de la construcción, lo que permite «un aprovechamiento máximo del inmueble».
El recinto construido contará con cerca de 8.081 metros cuadrados (m2) distribuidos en tres plantas: la primera tendrá 3.635 m2, la segunda ocupará 3.323 m2 y la tercera será la más pequeña (1.122 m2).
Además, tendrá aproximadamente 5.000 m2 de zonas verdes, entre las que se incluyen jardines, solarium y zonas de transición.
Diferencias entre las viviendas
Por tiempo de residencia, las de corta estancia serán en su mayoría individuales (45), de 16-22 m2, mientras que las restantes (5) serán dobles, de 25 a 30 m2.
Las de larga estancia se distribuirán en 59 unidades sencillas (20-30 m2), 26 grandes (30-35 m2) y 4 familiares (+40m2).
Sobre cuánto abarcan los tiempos de alojamiento, el alcalde ha expresado que los de corta estancia serán para meses, mientras que los de largo tiempo estarán pensados para «temporadas completas».
También habrá diferencias de espacios individuales en las unidades residenciales, puesto que las de corta estancia contarán con menos equipamientos que las pensadas para largos periodos.
Por ejemplo, aunque todas las unidades tendrán baño completo, solo las de larga estancia contarán con cocina propia, mientras que las 4 destinadas a familias serán de dos habitaciones.
La futura residencia dispondrá de gimnasio, lavanderías, consigna para equipajes, comedor, cafetería-restaurante, espacios office para preparar comidas, salas polivalentes para reuniones y actividades, piscina, zonas de trabajo, jardines, solárium, aparcamiento para bicicletas y espacios de convivencia.
Martínez ha evitado a hablar de plazos y de presupuesto, a la espera de que se lleve a cabo el la redacción del proyecto básico de ejecución, que ahora se está licitando, que será el que permitirá fijar fechas y cuantías económicas.
«Una obra de estas características, desde el momento en que se licite entiendo que en unos 18 meses estaría ejecutado», ha puntualizado.
Protección del patrimonio histórico
«La recuperación de la antigua cárcel es una oportunidad para generar vivienda, para recuperar patrimonio arquitectónico, para atraer talento y sobre todo para mejorar la prestación de servicios esenciales en nuestra ciudad», ha manifestado.
Además, ha añadido que, precisamente, la decisión de mantener en pie el grueso de la antigua cárcel responde a la voluntad de proteger parte del patrimonio de la ciudad.
Ha incidido en que el edificio volverá a tener uso después de un cuarto de siglo abandonado y una decena de años con ocupas.










