Imagen de los dos acusados del asesinato de Guillermo Castillo. EFE/Raquel Manzanares

El hijo de Castillo afirma que se sabía que su padre tenía dinero escondido en su casa

Logroño (EFE).- El hijo de Guillermo Castillo, quien apareció muerto a golpes en su vivienda de Cuzcurrita del Río Tirón en 2023, ha declarado este jueves que en el pueblo se sabía que su padre solía tener dinero escondido en su casa, procedente de la recaudación de su restaurante.

La Audiencia de La Rioja ha celebrado la cuarta jornada del juicio con tribunal popular por el crimen del hostelero, ocurrido en su casa en la madrugada del 2 de mayo de 2023, y por el que están procesados dos hombres como presuntos autores de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.

Imagen de los dos acusados de ser los presuntos autores del asesinato de Guillermo Castillo. EFE/Raquel Manzanares

El hijo del fallecido ha explicado que, tras la muerte de su padre, se encuentra en tratamiento psicológico y toma antidepresivos.

Ha detallado que el día anterior al crimen pasó en coche despacio por delante de casa de su padre sobre las 23:30 horas y, al no ver luz dentro de la vivienda, no quiso entrar porque pensó que ya estaría acostado.

También ha declarado en la sesión un amigo de Guillermo Castillo, quien ha confirmado que era conocido que el hostelero guardaba dinero en efectivo en cajas fuertes y otros escondites de su casa y ha precisado que lo escondía en un lugar de la despensa.

La visita a Pradillo

En el juicio ha declarado un amigo de la familia y trabajador del restaurante de Castillo, quien ha definido al hostelero como “un hombre muy humilde y muy bueno”, a quien consideraba “un segundo padre”.

Este hombre, quien mantenía una relación sentimental con la hija de Castillo cuando ocurrieron los hechos, ha subrayado que lo que le ha pasado a esta mujer es “una injusticia, le han destrozado la vida, ha tenido momentos de no querer vivir”.

“No sé cómo está en pie, ha estado muy deprimida, removimos Roma con Santiago para tener información porque ella no podía con su vida”, ha explicado sobre el estado de la hija del fallecido.

Como después del crimen ella estaba “inquieta y no aguantaba más”, un día les pidió a él y al gestor de Castillo, también amigo, que le acompañasen a la localidad de Pradillo, donde se sabía públicamente que residía la pareja de uno de los dos detenidos por la muerte del hostelero.

Casa de Pradillo en la que vivía uno de los acusados con su pareja, cuando la precintó la Guardia Civil. EFE/ Fernando Díaz

En el pueblo, este testigo vio a una mujer con expresión “preocupada” y se sentó con ella para tranquilizarla.
Entonces, ha dicho, ella le preguntó si era el narcotraficante de Lardero -a quien los acusados compraron droga la noche del crimen, según declararon este lunes- y él dijo que le conocía, pero se presentó como “Pepe, de La Estrella”.

Según este testigo, la mujer le relató espontáneamente que su pareja estaba detenido “por juntarse a malas compañías” y que, junto a otro, “han matado a un viejo, que era un hombre malo a quien nadie quería en su pueblo”.

Testigo protegido sin localizar

Durante la vista, se ha informado sobre un oficio del sargento del grupo de delitos contra las personas de la Guardia Civil, en relación a los intentos de localizar al testigo protegido que se encuentra en paradero desconocido.

Se ha detallado que se ha intentado contactar con él a través de su teléfono, que está apagado o fuera de cobertura, por lo que la Guardia Civil se ha comunicado con un familiar suyo, quien ha detallado que se encuentra en Francia por trabajo y no sabe nada de este hombre desde el 7 de septiembre pasado.

Los agentes han llamado al número de Francia facilitado por este familiar, pero no han obtenido respuesta, por lo que se insistirá en localizar al testigo antes de que termine el juicio, cuya fecha de finalización de las testificales es el próximo 15 de noviembre.

La fiscal pide una pena de 27 años y 9 meses por los delitos de asesinato y robo con violencia para cada uno de los dos acusados; las acusaciones particulares, ejercidas por los dos hijos de Castillo, reclaman 38 años o prisión permanente revisable por los mismos delitos, más organización criminal; y las defensas la absolución de ambos, ya que se incriminan mutuamente.