Rebeca Palacios |
Logroño (EFE).- El nuevo presidente de la Audiencia Provincial de La Rioja, Ricardo Moreno, ha apostado por «consolidar» la división de la Audiencia con dos secciones, una civil y otra penal, con el fin de lograr «una mayor eficiencia a través de la especialización».
Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, ingresó en la Escuela Judicial en 1990 y, tras varios destinos, es magistrado de esta Audiencia Provincial desde 2009 y ejerce como su presidente en funciones desde febrero de 2021, hasta su toma de posesión del cargo el pasado 17 de diciembre.

Moreno (Anguiano, La Rioja, 1962) ha explicado a EFE que la Audiencia está formada por seis magistrados y, desde 2019, se ha intentado realizar la división en las dos secciones través de refuerzos impulsados desde el Tribunal Superior de Justicia hasta conseguir «una dotación estable».
Ha indicado que es «muy distinto enfrentarse a un procedimiento de naturaleza civil o a otro penal», ya que a través de la especialización se evita la «dispersión» y conseguir «una mayor eficacia en la resolución de los asuntos» que trata la Audiencia de La Rioja.
Por ello, uno de los retos de su mandato de cinco años es conseguir una plantilla divida en las dos secciones para consolidar las dotaciones asignadas actualmente y reducir la pendencia de los procedimientos penales.
«Cuello de botella» en la Audiencia
Las huelgas desarrolladas en 2023 por los letrados de la administración de justicia y posteriormente los funcionarios ralentizaron la tramitación de asuntos, aunque ha constatado que ese «atasco» afectó más a otros órganos judiciales que a la Audiencia, donde funcionaron los servicios mínimos en causas con preso o víctimas menores, entre otras.
Sin embargo, todas esas causas que abajo estaban paralizadas en las primeras instancias e instrucciones después generaron «un aluvión» de asuntos en la Audiencia, donde se genera «un cuello de botella», más en penal que en civil.
Moreno ha reconocido que en penal hay «más atasco» porque tienen que sacar adelante «procedimientos que son trabajosos» y exigen más esfuerzo por parte de los funcionarios y de los magistrados y disponibilidad de salas con las cuales a veces no se cuenta en el Palacio de Justicia de La Rioja.

Para solucionar ese «cuello de botella», ha demandado para la Audiencia Provincial un funcionario más para civil porque ha cambiado la ley y llegan a este órgano todos los recursos de apelación de La Rioja que antes se tramitaban en cada uno de los juzgados.
Aparte de reforzar la plantilla de funcionarios, ha indicado que hay que tener «visión de futuro» y ampliar el también el número de magistrados.
Ha explicado que, en penal, tienen que enfrentarse a procedimientos con muchos acusados que exigen señalar muchos días de juicio, por lo que los magistrados de civil acaban entrando en asuntos de penal.
Una sala para juicios con jurado
En cuanto a los medios materiales, ha insistido en la necesidad de contar con una sala adecuada para celebrar juicios con tribunal popular o juicios con muchos acusados.
«Hemos hecho juicios con 18 acusados, con sus 18 letrados, y ha sido dificilísimo poder manejarlo. Con un jurado, estamos todos muy apiñados en la sala y no se garantiza la intimidad del acusado con su letrado», ha explicado.

Entre los juicios con jurado pendientes para 2025, entre los que tienen prioridad las causas con preso, ha citado el crimen de Viniegra, porque hay dos personas privadas de libertad como presuntas autoras del asesinato de un hombre en agosto de 2022; y atropello mortal del técnico sanitario en el centro de salud Haro en septiembre de 2023.
A estos se sumarán otros dos o tres más, en función de cómo avance la instrucción durante el año, ha añadido.
Moreno cree que la sociedad pueda temer quizá una percepción «un poco equivocada» sobre el funcionamiento diario y ordenado de los juzgados y tribunales en España, que es «ajeno por completo» a algunas noticias, ya que existe una carga de trabajo muy importante para los jueces y funcionarios.
En este sentido, ha aludido a la percepción «positiva» de la justicia que tienen las personas tras vivir la experiencia de participar en un tribunal del jurado, que consideran un proceso «enriquecedor» que les hace ver la justicia de otra manera.