La escritora catalana y académica Ana María Matute, en una imagen de archivo. EFE/Juanjo Martín

La vida de Ana María Matute fue como la de un personaje de Andersen, con muchos altibajos

Logroño (EFE).- La vida de la escritora Ana María Matute fue como «la de un personaje de Andersen, con muchos altibajos y momentos desdichados de los que supo salir a flote», ha dicho este sábado a EFE el escritor y filólogo Antonio Rodríguez Almodóvar, quien también fue amigo de la narradora.

Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1941) ha intervenido, junto al escritor Gustavo Martín Garzo y la ilustradora Raquel Marín, en las Jornadas Ana María Matute, que se han desplazado a Mansilla de la Sierra (La Rioja), localidad que inspiró parte de la obra de la novelista y académica.

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Antonio Rodríguez Almodóvar posa en una imagen de archivo. EFE/ Raúl Caro

Estas jornadas literarias han incluido diversas actividades para conmemorar el centenario del nacimiento de la escritora, una de las figuras más destacadas de la narrativa española del siglo XX.

Rodríguez Almodóvar, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005, comenzó en 1976 a «reconstruir» los cuentos populares españoles, que se conservaron en el medio rural gracias a la tradición oral, debido al analfabetismo de la población en los siglos anteriores.

En esos relatos ya aparecían personajes como Pulgarcito, Blancanieves y Cenicienta, que «en España se llamaban de otra manera», ha matizado, pero él los recopiló en sus libros ‘Cuentos al amor de la lumbre’ y ‘Cuentos de la media lunita’.

El tercer hermano Grimm

Ana María Matute, en su discurso de recepción del Premio Cervantes 2010, se refirió a Rodríguez Almodóvar como ‘el tercer hermano Grimm’, que para él, fue «un regalo maravilloso, más que cualquier otro cuento», ha confesado.

Matute (Barcelona, 1925-2014) pasó parte de su infancia en Mansilla de la Sierra, donde se relacionó con los hijos de los trabajadores que construían el pantano en la posguerra, «muchos de ellos republicanos castigados por el franquismo», ha indicado.

Vista del pantano desde Mansilla de la Sierra, donde Ana María Matute pasó parte de su infancia. EFE/Raquel Manzanares

Estas vivencias, junto a los bosques que rodean esta localidad riojana, se mezclaron en su obra, aportando una dosis de realismo y fantasía, que, según este escritor, es uno de los rasgos característicos de su literatura.

«Ella sabía que en todas las cosas del mundo hay un secreto que hay que descubrir si queremos entender la vida», ha añadido.