Una mujer pasa por delante del escaparate de una tienda que anuncia descuentos de hasta el 50% en Logroño. EFE/ Raquel Manzanares

Las rebajas, un balón de oxígeno de hasta el 40 % para el comercio riojano

Eduardo Palacios | Logroño (EFE).- El fin de la Navidad, marcado por el día de Reyes, es también el inicio del periodo de rebajas, que supone un balón de oxígeno para el pequeño comercio ya que puede llegar a hacer el 40 por ciento de su facturación en estas semanas.

Así lo ha explicado a EFE el responsable del sector comercial en la Federación de Empresas de La Rioja, Fernando Cortezón, que recuerda que las rebajas no están sometidas a una regulación desde 2012 «pero se hacen y son muy importantes».

Este periodo tienen dos vertientes, la del propio comerciante, que «quiere saldar colecciones, en este caso la de invierno, para hacer hueco a las siguientes» y la del consumidor «que busca mejores precios» que los de los meses anteriores.

Es precisamente esa búsqueda de mejores precios la que lleva a que este periodo tenga mucho más movimiento en las tiendas «y por eso hay quien llega a facturar ahora el 40 por ciento» del ejercicio.

Además, se da la circunstancia de que los riojanos son tradicionalmente buenos consumidores en rebajas, los que más gasta en este periodo -según un portal financiero, Banqmi- con 183 euros de media.

El presidente de la Federación Riojana de Comercio (FER), Fernando Cortezón, en una entrevista con EFE, con motivo del inicio de las rebajas y su importancia para el sector. EFE/ Raquel Manzanares

«Los riojanos respaldan ese modelo que por otro lado supone una esperanza para el pequeño comercio, porque todavía hay gente que quiere ir de tiendas, probarse, tocar la prenda», recalca Cortezón.

Un sector amenazado

Porque más allá de este momento de las rebajas, el comercio pasa una época «de años» en la que está «amenazado» y «tiene de reinventarse de forma constante».

«El primer mal momento fue la aparición de los centros comerciales, hace unos treinta años, pero luego llegó internet que para el comercio es muy grave», lamenta el responsable de FER Comercio y directivo de la Cámara de Comercio de La Rioja.

«Es muy importante que este sector sobreviva» en primer lugar «para que todo el mundo no vaya igual vestido» pero «sobre todo para mantener vivas las ciudades y por el empleo que se genera».

«Creo que es imposible que desaparezca el comercio local, pero es cierto que lleva 30 años en una batalla cruel y cada vez están peor las cosas, en especial ahora por la desventaja competitiva con las plataformas de internet», explica.

Porque frente a regulaciones municipales, regionales y nacionales para los comercios «las plataformas no sabemos ni donde tributan, ni a cuanto, ni cómo contratan o qué legislación medioambiental les afecta» y por eso «lo único que pedimos es que todos tengamos todos las mismas ventajas y las mismas posibilidades».

En cierto modo, asume, esa batalla ya ha afectado al sector de tal manera que «antes se abría una tienda y si iba bien se podía crecer y expandirse» y «ahora, en general, los comercios que abren son pequeños, prácticamente de autoempleo y de productos muy concretos».

Entender la digitalización


Precisamente esa especialización comercial es la que sí se aprovecha de la tecnología «porque alguien que venda cosas muy específicas puede hacerlo a todo el mundo».
Pero para los comercios generalistas de las ciudades «la digitalización no es la solución», sostiene.

«Para un comercio pequeño, posicionar sus productos en un buscador de internet tiene un precio alto y exige un gran esfuerzo enseñar sus referencias y actualizarlas» y además «nunca va a salir en la parte de arriba de las búsquedas».

Por eso, para él «la digitalización es una gran herramienta de marketing, en la que se pueden hacer muchas cosas» pero «no va a salvar al comercio que hemos conocido siempre, a las mercerías o a las ferreterías».

Porque «los comerciantes quieren tener su tienda y abrir por la mañana, tomarse un café, hablar con quien venga a comprar» y «no se dedican a esto para hacer fotografías de sus productos y subirlas a la red».

Sin embargo, admite que esta situación «lleva a que se nos escapen las generaciones jóvenes de consumidores, que tiene otra forma de ir de tiendas y creen que todo se compra por internet».

«Hay unos hábitos de consumo que se han establecido ya y con los que es muy difícil luchar» pero «confío en que el comercio de nuestras ciudades y pueblos lo va a hacer, lleva muchos años adaptándose», concluye Cortezón.