El director de la casa de la danza Perfecto Uriel en la presentación este viernes de la exposición “La bata de cola, reina del baile flamenco” en el Centro Fundación Caja Rioja La Merced, que puede visitarse hasta el 30 de mayo. EFE/Raquel Manzanares

Quince batas de cola muestran en Logroño la importancia de este elemento en el flamenco

Logroño (EFE).- La sede de la Fundación Caja Rioja acoge hasta el 30 de mayo la muestra «La bata de cola, reina del baile flamenco” con quince piezas emblemáticas que ponen de relevancia la importancia de esta prenda en la cultura del flamenco.

La exposición, producida por la Casa de la Danza en colaboración con el Ayuntamiento de Logroño y Fundación Caja Rioja, ha sido inaugurada este viernes por el gerente de Fundación Caja Rioja, Carlos Fuentes, y el director de la Casa de la Danza, Perfecto Uriel.

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La bata de cola tiene sus orígenes en el siglo XIX, cuando los vestidos largos con cola eran habituales en las damas que acudían a eventos sociales; poco a poco empezaron a trasladarse a las clases más populares y llegaron al flamenco, que adaptó la bata de cola como un elemento para desatacar más los movimientos de la ‘baiolaoras’.

Vista de la exposición “La bata de cola, reina del baile flamenco” en el Centro Fundación Caja Rioja La Merced, que puede visitarse hasta el 30 de mayo. EFE/Raquel Manzanares

Teatralidad, virtuosismo y feminidad

Sevilla fue uno de los primeros lugares donde se consolidó como elemento artístico, y bailarinas de la época y figuras pioneras empezaron a experimentar con ella, creando un estilo que combinaba teatralidad, virtuosismo y feminidad, ha detallado Uriel.

Es precisamente en la capital andaluza donde existe una gran escuela de confección de batas de cola, que han vuelto a trascender del flamenco tradicional para llegar, por un lado, a nuevas corrientes artísticas en las que la usan también bailaores, y, por otro, a la moda social de eventos tradicionales como la Feria de Sevilla.

Las batas que se exponen han sido, en su mayoría, prestadas por artistas a la Casa de la Imagen para esta exposición y otras que se puedan desarrollar a lo largo de dos años; además hay una propiedad de la Fundación Antonio Gades con la que bailó Cristina Hoyos.