Rebeca Palacios |
Logroño (EFE).- Los profesores del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Duquesa de la Victoria de Logroño han recibido este miércoles a sus alumnos disfrazados de operarios instaladores de aire acondicionado y pertrechados con abanicos gigantes y ventiladores para quejarse, con humor, de las molestias que ocasionan las altas temperaturas en las aulas.
La vuelta al cole ha traído un desplome de diez grados en los termómetros, pero el frescor de la mañana, con unos 16 grados en la capital riojana, no ha impedido a los docentes de este centro educativo reivindicar mejoras en este primer día de curso, tras el calor sufrido en mayo y junio pasados.
Acompañados por sus padres, los alumnos han contemplado la divertida ‘performance’ protagonizada por sus profesores, que cada inicio de curso eligen una temática para disfrazarse y endulzar un poco la vuelta a las aulas tras el verano.

Mientras les daban la bienvenida, al ritmo de la canción ‘Escuela de calor’ de Radio Futura, los estudiantes han ido entrando al patio del colegio, donde han formado filas por cursos para dirigirse después a su aula, acompañados por su tutor.
Tras desprenderse de un ventilador y una nevera con hielos para combatir el calor, el director del centro, Eduardo Subero, ha explicado a EFE que «aunque hoy el día está fresco, hizo mucho calor en las últimas semana del curso pasado y se espera otro repunte de las temperaturas la próxima semana».

«Nos gusta recibir a los alumnos con una sonrisa el primer día, para que vean que no todo es tan serio y que los profesores también sabemos divertirnos», ha relatado.
Este centro, que tiene unos 560 alumnos y más de 60 docentes, afronta el curso tras conocer los últimos resultados del informe PISA que revelan «malos datos» del rendimiento de los estudiantes, por lo que ha apostado por «seguir trabajando por ellos para que aprendan lo máximo posible».
Proyecto educativo innovador
El CEIP Duquesa de la Victoria es el único centro público de La Rioja que tiene implantado el sistema pedagógico Amara Berri, un proyecto innovador en el que los niños aprenden de manera contextualizada, adquiriendo competencias para la vida.
Desde el curso 2016-2017, trabajan con un sistema que les permite mezclar a los alumnos por ciclos, con aulas especializadas por materias, ha indicado Subero, de modo que son los estudiantes los que se mueven entre las clases, no los docentes.

Carmen Saiz, profesora con tres décadas de experiencia, la mitad en este colegio, ha dicho a EFE que el equipo docente afronta el inicio de curso con humor y con «mucha ilusión por ver a los niños».
Ha defendido el sistema Amara Berri, que ha permitido cambiar la manera de enseñar, de modo que los alumnos están «contentísimos» y los profesores también.
Esta primera jornada ha sido una toma de contacto para los estudiantes para conocer a su nuevo tutor, reencontrarse con sus compañeros y recoger el horario con las asignaturas de cada día, para arrancar con ganas desde el jueves con el nuevo curso.










