Logroño (EFE).- El primer título oficial de sumillería que se imparte en la comunidad riojana ha comenzado este lunes en Logroño impulsado por la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja, tras renunciar al Máster de la Universidad de La Rioja (UR) por los límites que impone «la estructura, la burocracia y la propia organización universitaria».
Así lo ha detallado en declaraciones a los periodistas el presidente de la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja, José Félix ‘Chefe’ Paniego, tras participar en la inauguración del curso junto al presidente del Gobierno riojano, Gonzalo Capellán, y la concejala de Relaciones Institucionales de Logroño, Leonor González Menorca.

Paniego ha explicado que la organización de este curso a través de un máster universitario, como se presentó de manera oficial en noviembre de 2024, «iba a limitar mucho el campo de acción» de esta formación, que tiene que ser «dinámica», ya que incluye clases teóricas, catas, prácticas profesionales, visitas a bodegas y viajes a zonas vitivinícolas.
Más frescura y movimiento
La formación planteada requiere «mucha frescura y mucho movimiento», un marco que la Universidad de La Rioja no ofrecía, ya que exigía «fiscalizar cada botella de vino», ha precisado, lo que impedía trabajar con muchos colaboradores y bodegas.
Desde la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja se ha creado la empresa ‘Savia Escuela de Sumillería’ para poner en marcha este curso, dirigido a formar a trabajadores del sector del vino y la gastronomía, tanto a nivel de restauración, como de enoturismo, ha indicado.
Durante la inauguración, el presidente del Gobierno riojano ha dicho que el sector del vino es «estratégico» en la región, ha constatado, porque es conocida por tener nombre de vino y lleva asociados su nombre todos los productos de calidad y establecimientos de restauración que son «referencia internacional».
Capellán ha defendido la importancia de «formar a los formadores en vino» en un momento «crítico», en el que las ventas han caído a nivel mundial y existen «discursos muy peligrosos» sobre que el vino solo es una bebida alcohólica, cuando detrás hay «esfuerzo, trabajo, desarrollo de un territorio y una cultura que hay que valorar».