Un grupo de moteros colaboradores de las autoridades "ruedan" por las calles, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Redes de moteros forman un “ejército” para acabar con la creciente inseguridad en Bogotá

Por Álvaro Villaverde |

Bogotá (EFE).- Alrededor de 3.500 moteros, entre los que se encuentran conductores de ambulancia, investigadores privados, mensajeros o personal de enseñanza, colaboran con la Policía en brigadas de seguridad para paliar la creciente inseguridad y el “crimen organizado” en Bogotá, en una iniciativa cívica que ha traído polémica.

Voluntarios, sin turnos fijos, estos motociclistas utilizan su tiempo libre para adentrarse en las zonas más peligrosas de Bogotá con el objetivo de reportar sobre delitos o cualquier situación.

Un grupo de moteros colaboradores de las autoridades durante su preparación para salir a las calles, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Ya sea que estén haciendo la compra semanal o en su camino de vuelta a casa para pasar tiempo con la familia, estos “voluntarios” tienen que estar atentos a los reportes de la Policía u otras redes de apoyo para activarse y perseguir hurtos, agresiones y delitos en general a cualquier hora del día.

Moteros contra la inseguridad en Bogotá

Gracias al GPS de los vehículos, cuando las víctimas reportan el hurto, los motoristas, además de avisar a la Policía, encienden la sirena que hay en sus motos y se visten con chalecos antibalas comprados por ellos mismos, como si de un policía más se tratara, a una velocidad desorbitada e ignorando el color rojo de los semáforos para dar caza al ladrón.

De hecho algunos, que trabajan como escoltas, llevan incluso armas, emanando una nueva autoridad que se ha criticado, pues la seguridad debería correr a cargo del Estado.

No obstante, esta tarea de perseguir al ladrón sólo la pueden llevar a cabo los motoristas de mayor experiencia, ya que la mayoría sólo cumplen con la finalidad de informar.

“Las localidades de Suba, Ciudad Bolívar, Usme, Kennedy y Bosa son las priorizadas por ellos porque es donde se presentan más hurtos”, explicó a EFE la directora de Convivencia y Diálogo Social de la Alcaldía de Bogotá, Carolina Orozco, que deja claro que los motoristas no pueden intervenir ni usar la fuerza porque eso es función de la Policía.

La ciudadanía les avisa antes

Los bogotanos, conscientes de la falta de efectivos policiales en la capital, deciden avisar primero a los motoristas, que reaccionan con mayor rapidez, según ellos mismos cuentan.

“Los policías no actúan tan rápido. A mí me pasó protegiendo a una mujer de un acompañante que nos quería golpear con un cuchillo y me quedé una hora esperando a la Policía. Hay localidades que presentan más situaciones que otras y donde la zona está tranquila llegan más rápido. Si hay varias riñas en el momento tienen que dar prioridad a otras cosas”, confirmó a EFE la jefa de la red de moteros de Bogotá, a la que se refieren con el apodo de Luna y prefiere ocultar su identidad.

Un ciclista atraviesa un puente peatonal en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Por otro lado, en el caso de que una moto robada abandone Bogotá y llegue a una ciudad cercana como Soacha, las autoridades no pueden continuar el rastreo fuera de la capital por temas de jurisdicción, algo que sí pueden hacer los moteros. “Hemos ido rastreando hasta Villavicencio o el departamento del Tolima para recuperar motos”, confirmó Luna.

Además, existe una red de mujeres, creada con la necesidad de proteger a las que se vuelven vulnerables en las calles y por el aumento de violencia intrafamiliar, que brinda apoyo y estrategias como “presentarse en lugares oscuros a altas horas de la noche en la que puede ser violentada una mujer”, afirmó Orozco.

Existencia de otras redes de apoyo en Colombia

Sin embargo, la creación de esta nueva red de seguridad, que parece un “ejército”, ha sido criticada por el hecho de que sean civiles quienes asuman tareas de vigilancia y seguridad que debería llevar a cabo el Estado y que en otras iniciativas anteriores han acabado de forma muy violenta.

En 1994, por ejemplo, el presidente César Gaviria creó las Convivir, unas cooperativas de vigilancia en zonas rurales, que incluso podían llevar armas y su función era luchar contra la insurgencia de guerrillas como las FARC.

Después de que en 1997 la Corte Constitucional limitase su uso de la fuerza, muchos de los dirigentes de las Convivir acabaron en las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el mayor grupo paramilitar de Colombia y al que más homicidios se le atribuyen durante el conflicto, según la Comisión de la Verdad.

Moteros colaboradores de las autoridades “ruedan” por las calles de Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Sin embargo, expertos aseguran que de momento no hay ningún indicio de que estas brigadas puedan convertirse en algo parecido.

“En esa época no había ningún tipo de control de las autoridades en ese grupo”, indicó a EFE el analista de la Fundación Pares Isaac Morales, mientras que esta red de moteros se encuentra en total colaboración con la Policía de Bogotá.

Del mismo modo, ya existen otros grupos ciudadanos, como “redes de taxistas” o frentes de seguridad, que son personas que mantienen informada a la Policía sobre la seguridad de sus barrios.