Naciones Unidas (EFE).- Estados Unidos boicoteó este miércoles un llamamiento lanzado por los catorce miembros restantes del Consejo de Seguridad de la ONU para expresar su alarma ante la hambruna en Gaza, exigir a Israel la entrada de ayuda humanitaria y pedir un alto el fuego incondicional en la guerra que tiene ya casi 23 meses de duración.
Los catorce miembros del Consejo, entre ellos países como Rusia, China, Panamá, Reino Unido, Guyana o Sierra Leona, se pusieron de acuerdo para leer un comunicado conjunto en el que expresaron su «profunda alarma y angustia ante los datos de clasificación de seguridad alimentaria (IPC, siglas en inglés) en Gaza del pasado viernes, que confirman claramente la hambruna en la Gobernación de Gaza», y reiteraron su confianza en esta clasificación usada por la ONU.
Estados Unidos, único miembro del Consejo ausente de esta foto colectiva de la diplomacia mundial, ya había aprovechado la sesión previa en el Consejo para poner en duda los datos del IPC: «Desgraciadamente, el último informe del IPC no pasa la prueba (de credibilidad), y uno de sus autores tiene un largo historial de sesgo antiisraelí», dijo la embajadora estadounidense en funciones, Dorothy Shea.

EE.UU. dice que es «una falsedad»
Horas antes, Shea calificó de «falsedad» que exista «una política de (crear) hambre» en Gaza por parte del Gobierno de Israel.
Por el contrario, Shea dijo que desde el principio de la guerra en Gaza, hace ya 22 meses, «Israel ha permitido que entre en Gaza la cantidad sin precedentes de más de dos millones de toneladas», y aseguró que su país «trabaja estrechamente con el Gobierno de Israel para incrementar el volumen de ayuda sin beneficiar a Hamás».
La diplomática estadounidense se hizo eco así de la persistente acusación israelí de que la ayuda humanitaria transportadas por la ONU cae con mucha frecuencia en manos de saqueadores enviados por Hamás, una afirmación que ha sido desmentida repetidamente por Naciones Unidas.
EE.UU. plantea la solución para el hambre en Gaza
La representante interina de EE.UU. ante la ONU reconoció, eso sí, que «hay un problema real de hambre en Gaza», pero aseveró que los criterios que usa el organismo internacional para declarar la hambruna «no pasan el examen».
En su opinión, la solución pasa por apoyar a la Fundación Humanitaria para Gaza, una controvertida organización que es la única tolerada por el Gobierno de Israel y cuyas entregas de comida han derivado en escenas de caos y violencia.
La representante estadounidense cargó -sin nombrarlos- contra los países que han anunciado su intención de reconocer el Estado palestino en septiembre próximo, entre ellos, aliados tradicionales de EE.UU., como Reino Unido, Canadá y Australia, y dijo que eso equivale a entregar «una recompensa a Hamás por la masacre (del 7 de octubre de 2023)».
Israel defiende su actuar
Por su parte, antes del inicio de la sesión en la ONU, Israel señaló que está «pagando un precio muy alto por luchar de acuerdo con las leyes internacionales», en palabras de su embajador, Danny Danon.

En la guerra de Gaza, Israel ha matado a más de 60.000 palestinos; por su parte, Hamás mató a 1.200 israelíes en el ataque del 7 de octubre de 2023 y posteriormente a 454 soldados en combate.
Danon había anticipado que hoy el Consejo iba a discutir «las falsas acusaciones de hambruna en Gaza», y prometió que contrarrestará esa «definición», pero subrayó que su prioridad, además de la libertad de los rehenes israelíes en manos de Hamás, es hacer que se designe a ese movimiento palestino como organización terrorista».
«Estamos pagando un precio muy alto -repitió- por luchar contra estos monstruos».
Sostuvo que Israel pudo haber terminado la guerra -que cumplirá dos años en octubre- mucho antes, y si no lo ha hecho es porque se compromete a luchar «según la legalidad internacional».