Imagen de archivo de un desfile militar en Sudán. EPA/Phillip Dhil

Paramilitares toman la capital de la región sudanesa de Darfur

Jartum (EFE).- El gobernador de la vasta región occidental sudanesa de Darfur, Mini Minawi, reconoció este lunes «la caída» de la ciudad de Al Fasher, capital del estado de Darfur Norte, en manos de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), a las que calificó de «grupos violentos, corruptos y mercenarios».

Minawi, aliado con el Gobierno de Jartum, controlado por el Ejército regular, acusó en un mensaje en X a los paramilitares de cometer matanzas contra la población civil en Al Fasher, una ciudad que acoge a cientos de miles de desplazados, y que estaba bajo un sofocante asedio de las FAR desde mediados de 2024.

«La caída de El Fasher no significa entregar el futuro de Darfur a grupos violentos ni a intereses corruptos y mercenarios. Exigimos la protección de la población civil, la revelación del paradero de los desplazados y una investigación independiente sobre las violaciones y los crímenes cometidos por milicias ocultas», dijo Minawi en su cuenta en X.

Su mensaje llega un día después de que los paramilitares aseguraran haberse hecho con el control de la estratégica capital de Darfur Norte, tras expulsar de sus posiciones a la Sexta División de Infantería del Ejército.

Operaciones de rastreo «a gran escala»

Minawi no se refirió a la situación actual en el terreno, si bien insinuó que los combates siguen en algunas áreas de la ciudad al afirmar que «cada centímetro de tierra (tomado por las FAR) será devuelto».

Al Fasher era hasta el domingo el último baluarte del Ejército regular y de sus fuerzas aliadas en Darfur, una extensa región que cuenta con fronteras con países como Libia y Chad, y está compuesta por cinco estados.

Las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) han asegurado en un comunicado que está lanzando «operaciones de rastreo a gran escala» para «eliminar los últimos bastiones de terroristas y mercenarios, mientras estos intentan huir de la ciudad».

Las FAR afirmaron que sus fuerzas desplegaron «equipos militares encargados de proteger a la población civil» tras tomar Al Fasher, a pesar de que la ONG Red de Médicos de Sudán denunció este lunes que los paramilitares mataron a «decenas de civiles desarmados» por «motivos étnicos».

Durante el conflicto bélico en Sudán, iniciado en abril de 2023, los paramilitares se hicieron fuertes en esa región y les faltaba al Fasher para imponer el control del gobierno paralelo que anunciaron recientemente sobre toda la región occidental.

La guerra en Sudán ha provocado decenas de miles de muertes, ha obligado a más de trece millones de personas a huir de sus hogares y ha convertido al país en el escenario de la peor crisis humanitaria del planeta, ya que la mitad de la población se enfrenta a una inseguridad alimentaria grave, según la ONU.