Combo de fotografías donde se observa al presidente de China, Xi Jinping (i), y al presidente electo de EE.UU., Donald Trump. EFE/EPA/Paolo Aguilar/Mohammed Badra

La Casa Blanca aclara que la cumbre Trump-Xi será en Busan, tras mensajes contradictorios

Washington (EFE).- La Casa Blanca aclaró este miércoles que la crucial cumbre que mantendrán el jueves los presidentes de EE.UU. y China, Donald Trump y Xi Jinping, será en la ciudad surcoreana de Busan y no en la de Gyeongju, donde se está celebrando el Foro APEC y donde en un momento dado la oficina presidencial estadounidense aseguró que tendría lugar la reunión.

La Casa Blanca confirmó hoy a medios que la cumbre será en Busan, segunda ciudad de Corea del Sur, situada a 320 kilómetros al sureste de Seúl.

Lo hizo horas después de compartir una agenda oficial de Trump en la que se aseguraba que la reunión tendría lugar en Gyeongju, situada unos 90 kilómetros al norte de Busan, ciudad que tanto la delegación china como la propia Casa Blanca habían señalado originalmente como escenario del encuentro.

La reunión con Xi será la gran culminación de la gira asiática de Trump, que ha parado en Malasia, Japón y Corea del Sur, países en los que ha firmado acuerdos de cooperación estratégica y en los que ha logrado acercamientos para cerrar acuerdos comerciales que incluyen importantes inversiones en suelo estadounidense a cambio de mantener el actual nivel de aranceles que aplica Washington a sus exportaciones.

Las delegaciones de EE.UU. y China alcanzaron el pasado domingo un «acuerdo preliminar» tras dos días de negociaciones comerciales en Kuala Lumpur, allanando el camino para que el encuentro entre Trump y Xi ayude a poner fin a la escalada de tensiones comerciales que ha tenido lugar entre las dos principales potencias mundiales.

«Desarrollo estable» de las relaciones bilaterales

«Estamos dispuestos a colaborar con Estados Unidos para impulsar resultados positivos de esta reunión y brindar nuevas directrices que favorezcan el desarrollo estable de las relaciones bilaterales», agregó Guo.

REUNION XI CON TRUMP
El presidente estadounidense, Donald Trump EFE/EPA/Kim Kyung-Hoon

Trump expresó este miércoles su confianza en alcanzar un acuerdo comercial con Xi, al considerar que es preferible llegar a un entendimiento que «estar peleados».

«El presidente chino viene mañana aquí, y espero que lleguemos a un acuerdo. Creo que lo lograremos. Pienso que será un buen acuerdo para ambos, y eso realmente sería un gran resultado. Eso es mejor que estar peleados y pasar por todo tipo de problemas sin razón», expresó el mandatario.

El fentanilo, uno de los temas principales

En declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, Trump se mostró abierto a rebajar los aranceles a China para facilitar la cooperación en el combate al tráfico de fentanilo, uno de los temas principales de la reunión.

A ese respecto, el portavoz de la Cancillería china indicó que China es el país con las políticas antidrogas «más firmes, exhaustivas y mejor documentadas», y expresó la «solidaridad» de Pekín con «la crisis del fentanilo que sufre el pueblo estadounidense».

En los últimos meses, China ha reiterado que el fentanilo es «un problema de Estados Unidos» y no suyo, por lo que corresponde al país norteamericano la «responsabilidad de solucionarlo».

Pekín ha asegurado estar dispuesto a colaborar «de buena fe» y ha lamentado los aranceles impuestos por Washington a cuenta de este narcótico, un opioide sintético altamente adictivo que puede ser letal incluso en dosis muy pequeñas.

El encuentro entre ambos líderes se producirá durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Trump y Xi podrían sellar además un acuerdo definitivo que garantice el futuro de TikTok en Estados Unidos, ya que la legislación del país norteamericano obliga a la aplicación a desvincularse de su matriz china, ByteDance, para continuar operando, al considerar esos vínculos una amenaza a la seguridad nacional.

En declaraciones a la prensa, Trump sugirió que no abordarán la cuestión de Taiwán, isla autogobernada que Pekín considera una provincia rebelde.