Brasilia (EFE).- El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue detenido preventivamente este sábado por riesgo «concreto» de fuga y «amenaza al orden público», en vísperas de empezar a cumplir la condena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado.
El líder ultraderechista estaba en prisión domiciliaria desde hacía casi cuatro meses, pero a primera hora de este sábado los agentes lo arrestaron y lo condujeron, sin esposas ni presencia de medios de comunicación, a la sede de la Policía Federal de Brasilia.
El exmandatario esperaba los días en su residencia de Brasilia para que la Corte Suprema ordenase la ejecución de la sentencia en la que se le declaró culpable de «liderar» una trampa golpista tras perder las elecciones de 2022 frente al actual gobernante, Luiz Inácio Lula da Silva.

La Primera Sala del Supremo rechazó a principios de mes por unanimidad los primeros recursos de apelación, con lo que el cumplimiento de la condena estaba próximo.
Sin embargo, el juez Alexandre de Moraes, relator del proceso, se adelantó a ese momento y decretó su arresto en un día poco habitual: un sábado.
El ex jefe de Estado (2019-2022) permanecerá recluido en una sala especial de unos 12 metros cuadrados, equipada con una cama de soltero, baño privado, ventana, televisión, aire acondicionado y un pequeño refrigerador, según medios locales.
Las tres gotas que colmaron el vaso
La petición de prisión preventiva partió de la Policía Federal con base en una serie de acontecimientos recientes que hicieron temer la posible fuga del capitán retirado del Ejército.
La primera señal de alerta fue una «vigilia por la salud de Bolsonaro y la libertad de Brasil» convocada para este sábado por uno de sus hijos, el senador Flávio, delante de la casa de su padre.
«Nuestra patria no seguirá en manos de ladrones, delincuentes y dictadores. Y, con su fuerza, la fuerza del pueblo, vamos a reaccionar y rescatar a Brasil de este cautiverio en el que se encuentra hoy», proclamó el senador al convocar la protesta.
La tesis judicial sostiene que Bolsonaro pretendía fugarse aprovechando el posible tumulto generado durante esa manifestación, que finalmente se celebró la noche del sábado con un centenar de simpatizantes que rezaron la mayor parte del tiempo.
La segunda voz de alarma descrita por la Policía se refiere a la «violación» de la tobillera electrónica que supervisaba los movimientos del dirigente ultra, a las 00:08 hora local (03:08 GMT) de este sábado.
«La información confirma la intención del condenado de romper la tobillera electrónica para asegurar el éxito de su fuga, facilitada por la confusión causada por la manifestación convocada por su hijo», aseveró el juez.
El temor de una fuga
El propio Bolsonaro confesó en un vídeo divulgado por el Supremo que usó un soldador para manipular el dispositivo, el cual quedó con marcas de quemaduras a lo largo de toda su circunferencia.
En este contexto, De Moraes advirtió que la casa de Bolsonaro se encuentra a unos 13 kilómetros de la zona donde están las embajadas y cita expresamente la de Estados Unidos

El Gobierno de Donald Trump también es protagonista en el caso, puesto que intentó torpedear el juicio a Bolsonaro al imponer aranceles del 50 %, retirar el visado de buena parte de los jueces del Supremo y algunos funcionarios del Ejecutivo de Lula, y sancionar al propio De Moraes con un bloqueo financiero.
El juez recuerda también que, en el transcurso de la investigación, se halló, en uno de los celulares de Bolsonaro, un borrador de petición de asilo para el presidente de Argentina, Javier Milei.
La tercera gota fue la reciente fuga de otro de los condenados por golpismo: el diputado y exdirector de los servicios de Inteligencia Alexandre Ramagem, quien huyó de manera clandestina desde el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, y puso rumbo a Estados Unidos.
Los abogados, «perplejos» con la detención de Bolsonaro
Los abogados de Bolsonaro expresaron su «perplejidad» por la prisión preventiva, la cual recurrirán porque consideran que «pone en riesgo su vida» dado el «delicado» estado de salud del expresidente de 70 años, quien viene sufriendo episodios de hipo y vómitos.
No obstante, parece difícil que prospere cualquier apelación. Este mismo sábado, De Moraes rechazó otro recurso en el que pedían que el cumplimiento de la condena fuera en régimen domiciliario.
Mientras, los aliados más fieles del exmandatario manifestaron su indignación ante este nuevo revés.
«Sacar a un hombre de 70 años de su casa, sin tener en cuenta su grave estado de salud (…) atenta contra el principio de la dignidad humana», dijo el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, antiguo ministro de Bolsonaro y señalado como su posible sucesor político.
Además de condenado y detenido, Bolsonaro también está inhabilitado para presentarse a cualquier cargo electivo por abuso de poder durante la campaña de 2022.
Los hijos de Bolsonaro dicen que De Moraes quiere «matar» a su padre
Sumado a los anterior, tres de los hijos de Jair Bolsonaro fueron más allá y cargaron con dureza contra el juez Alexandre de Moraes, al acusarlo de querer «matar» a su padre.
«El objetivo de Alexandre de Moraes es bien simple: matar a mi padre», escribió en sus redes sociales el diputado Eduardo Bolsonaro en un extenso mensaje en el que tachó al magistrado de «psicópata».
Eduardo se encuentra desde marzo pasado en Estados Unidos, donde ha mantenido reuniones con representantes del Gobierno de Donald Trump en busca de ayuda para intentar tumbar el proceso por el cual el exmandatario fue condenado a 27 años de cárcel por golpismo.
El Supremo ya imputó al legislador por su actuación en EE.UU., que se tradujo en aranceles del 50 % sobre los productos brasileños, la revocación de los visados a varios jueces del alto tribunal y funcionarios del Ejecutivo, y sanciones financieras contra De Moraes.
«Cualquier régimen de excepción busca eliminar físicamente a sus disidentes; Alexandre de Moraes simplemente sigue el ejemplo de todos los tiranos psicópatas que lo precedieron», expresó Eduardo.
«Nada de esto nos hará retroceder ni rendirnos. El martirio de mi padre solo encenderá la llama de la justicia en nuestros corazones. Todos los involucrados en el actual intento de Alexandre de Moraes de asesinar a mi padre rendirán cuentas», prometió.