Bangkok (EFE).- El partido conservador Bhumjaithai (BJT, «Orgullo tailandés»), liderado por el primer ministro, Anutin Charnvirakul, logró una amplia victoria en las elecciones de Tailandia que prácticamente garantiza su permanencia en el poder, según los resultados publicados este lunes por la Comisión Electoral.
Con alrededor del 95 % de los votos escrutados, el Bhumjaithai, que en septiembre formó un gobierno en minoría con el compromiso de convocar elecciones anticipadas, se haría con al menos 193 escaños de los 500 en liza, y solo necesitaría el apoyo de 58 diputados para retener el poder.
Los reformistas del Partido del Pueblo (PP), favoritos según los sondeos pre elecciones de Tailandia, quedarían por su parte segundos a una distancia considerable, sumando 118 escaños; seguidos por el populista Phue Thai (PT), vinculado al clan Shinawatra, con 74; y el ultraconservador Kla Tham, cercano a las posturas del BJT, con 58, según la Comisión Electoral, que celebrará hoy una rueda de prensa.

Intensa jornada de elecciones en Tailandia
El país del Sudeste Asiático vivió el domingo una intensa jornada de voto dual, en la que además de las elecciones generales se votó en un referéndum que preguntaba a la ciudadanía si considera necesario cambiar la Constitución, marcada por la antigua junta militar (2014-2019), que recibió el respaldo de alrededor del 60 %.
Se espera que Anutin comience ahora negociaciones para buscar aliados y llegar a los escaños necesarios para formar gobierno, con posibilidades como una coalición de fuerzas tradicionalistas y pequeñas plataformas vinculadas a los militares o una asociación con el Phue Thai.
Los partidos aún tienen hasta el 9 de abril para hacer reclamaciones antes de los resultados oficiales.

La aparente holgada victoria de Anutin abre la posibilidad de una época de estabilidad política en un país de frágil democracia y largo historial de golpes de Estado que ha tenido tres primeros ministros desde las últimas elecciones de 2023.
Entonces fue el reformista Avanzar, predecesor del PP, el ganador de los comicios, si bien no pudo gobernar por el veto del entonces conservador Senado.