Bogotá (EFE).- El Clan del Golfo, la mayor banda criminal de Colombia, que negocia su desmovilización con el Gobierno en Catar, aumentó en un 140 % su número de integrantes entre 2022 y 2025 llegando a casi 10.000 miembros en todo el país, según un informe divulgado este lunes por la Fundación Ideas para la Paz (FIP).
El reporte señala que el grupo, que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), tiene actualmente unos 9.840 integrantes, de los cuales 3.328 están armados y 6.512 forman parte de redes de apoyo.
Además, «pasó de tener influencia en 145 municipios en 13 departamentos en 2022 a 296 en 17 departamentos en 2025» , un incremento del 104 %.
La FIP indicó que este crecimiento sostenido, incluso a pesar de operaciones militares en su contra, se explica por su capacidad de reclutamiento, la diversificación de sus fuentes de financiación y una estructura organizativa que le ha permitido expandirse territorialmente y consolidarse como el principal actor armado ilegal del país.
«El Clan del Golfo opera como un ‘holding’ criminal con amplio control territorial y finanzas diversificadas, mientras negocia en Catar su desmovilización», añade el informe.
Los diálogos con el grupo armado
Este fortalecimiento coincide con el diálogo sociojurídico que el Gobierno del presidente Gustavo Petro inició en septiembre de 2025 en Doha con el objetivo de lograr el sometimiento a la justicia de esa banda y desmantelar su estructura criminal.
La semana pasada las partes anunciaron la continuación de los diálogos tras superar una suspensión temporal que el grupo armado había decretado a finales de febrero después de denunciar supuestos incumplimientos del Gobierno relacionados con solicitudes de captura de sus jefes.
En un comunicado conjunto, el Ejecutivo y el EGC aseguraron que el proceso «continúa avanzando en el marco de los compromisos suscritos» y destacaron que en una reunión sostenida el 9 de febrero lograron retomar el diálogo con el acompañamiento de Catar, España, Noruega y Suiza, así como de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP) de la OEA y la Iglesia católica.