Viena (EFE).- El 25 % de las mujeres que huyó de Ucrania desde el inicio de la invasión rusa hace cuatro años asegura haber sufrido violencia física o sexual, tanto en su propio país como en el de acogida.
Según señala un informe de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA) publicado este martes, desde el 24 de febrero de 2022, unos 2,5 millones de mujeres y niñas han huido de Ucrania y han recibido protección temporal en diversos países de la Unión Europea (UE), donde tienen acceso a residencia y empleo.
Sin embargo, el informe de la FRA advierte de que la llegada a esos países no ha supuesto el fin de la violencia ni de la vulnerabilidad para muchas de estas mujeres ucranianas.
Entrevistas a más de 1.200 mujeres
«Buscar refugio en Europa debería haberles brindado consuelo, pero a pesar de la protección que ofrece la UE, muchas mujeres sufren graves violaciones y se sienten inseguras», asegura la directora de la FRA, Sirpa Rautio.

El estudio, basado en entrevistas con 1.223 mujeres huidas de Ucrania, realizadas entre marzo y junio de 2024 en Alemania, República Checa y Polonia, los países que más refugiados de guerra han acogido, advierte de muchos casos de «abusos de derechos, violencia y explotación».
Antes de huir, las mujeres que vivían en zonas de Ucrania ocupadas por las tropas rusas fueron detenidas y registradas en las calles, y muchas de ellas fueron humilladas física y sexualmente.
«Un soldado ruso me aplastó las piernas con una maleta y me quebró las piernas. Herían específicamente a quienes se marchaban», aseguró una de las encuestadas en Polonia.
De las mujeres que sufrieron violencia física o sexual, el 62 % dice haberla vivido en el país de refugio, mientras que el resto experimentó los abusos en Ucrania o durante su viaje hacia Europa.
Acoso y explotación laboral
Según la investigación, una de cada cuatro mujeres se ha encontrado con ofertas potencialmente abusivas de trabajo, de alojamiento o de transporte en la UE.
Algunas incluso recibieron propuestas en las que se insinuaban favores sexuales o amenazas de retirada de documentación, ambos indicadores de «trata de personas», según la FRA.
Entre quienes lograron incorporarse al mercado laboral, una gran parte trabajó sin contrato o con condiciones irregulares, y muchas recibieron un salario insuficiente o nulo por el trabajo realizado.

El acoso y la violencia tampoco desaparecieron en el entorno digital ni en el espacio público: el 51 % de las ucranianas encuestadas afirmó haber sufrido acoso sexual desde el inicio de la guerra y el 23 % denunció haber sido víctima de ciberacoso.
Además, más de la mitad de las encuestadas señaló haber sido agredida física o verbalmente en algún momento en su país de acogida por hablar ucraniano en público.
Experiencias de este tipo tienen un fuerte impacto psicológico: el 88 % de las mujeres que sufrieron violencia física o sexual manifestó consecuencias emocionales a largo plazo, como ansiedad, sensación de vulnerabilidad o pérdida de confianza.
Apenas un 3 % denuncia abusos
Casi la mitad de las mujeres que sufrieron violencia sexual describieron al agresor como alguien con quien tenían una relación personal; en otras ocasiones, el agresor fue un agente de policía, un funcionario de fronteras o un médico.

Aun así, solo el 3% de las víctimas acudió a la Policía y muchas optaron por compartir lo ocurrido solo con amigos o familiares.
Entre las razones más frecuentes para no denunciar figuran la percepción de que el incidente «no era lo suficientemente grave», la desconfianza en que hablar del tema pudiera ayudar o la falta de información sobre los recursos disponibles.
«Ahora veo que era necesario consultar a un psicólogo, pero en ese momento sentí una desesperación muy grande. Ese insulto destruyó las ganas de hacer algo, hablar con alguien, porque no tenía fuerza ni energía», asegura una de las entrevistadas.
Carencias en servicios esenciales

El informe también subraya carencias en el acceso a servicios esenciales, pues muchas mujeres indicaron no haber podido acceder a atención de salud mental o reproductiva.
Las barreras por el idioma, el desconocimiento de los sistemas sanitarios y los problemas económicos son algunos de los obstáculos que señalan las mujeres encuestadas.
Ante esta situación, la FRA insta a los Estados miembros a reforzar la protección frente a la violencia de género.
Además, deberían garantizar el acceso efectivo a la justicia y a los servicios de apoyo, fortalecer las inspecciones laborales para prevenir la explotación y asegurar que las mujeres desplazadas puedan reconstruir sus vidas con seguridad y dignidad, incluso cuando finalice el régimen de protección temporal.


