Buenos Aires (EFE).- El Senado de Argentina comenzó este viernes a debatir la Ley de Modernización Laboral, propuesta por el Gobierno del presidente Javier Milei, que cambia sustancialmente las condiciones de trabajo en el país suramericano.
La Cámara Alta inició el debate final de la controvertida reforma laboral, que, entre otros asuntos, modifica la base de cálculo de las indemnizaciones por despido, con la consiguiente reducción, y crea un “banco de horas” para compensar tiempo extra trabajado con días libres.
Además, contempla ampliar el listado de sectores considerados esenciales de cara a limitar el derecho a la huelga.
El pasado 11 de febrero, la reforma laboral pasó por el Senado y se trasladó a la Cámara de Diputados, donde se aprobó con modificaciones, motivo por el que regresó este viernes a la Cámara Alta para su ratificación final.
Trabajadores, sindicatos y grupos de izquierda se concentraron frente al edificio del Legislativo desde este mediodía, pero pronto se fueron disolviendo ante la presencia de alborotadores y una presencia masiva de policías. Los alrededores del Legislativo fueron tomados por las fuerzas de seguridad desde primera horas de la mañana.
Los sindicatos alegan que la reforma implica una quita de derechos para los trabajadores, mientras que los empresarios están en general a favor del proyecto, pero advierten que para generar trabajo formal se necesita crecimiento económico mediante impulso al crédito y la inversión y un mercado doméstico más vigoroso.
Manifestantes contra la reforma laboral: «Traerá consecuencias gravísimas»
Cientos de personas, dirigentes políticos de la oposición y sindicalistas se manifestaron este viernes a las puertas del Congreso argentino para protestar contra la reforma laboral que el Senado tiene previsto aprobar en las próximas horas.
«Tendrá consecuencias gravísimas» para el pueblo y, en especial, para las mujeres, dijo a EFE la diputada peronista Natalia Zaracho durante la protesta.

Desde la mañana, trabajadores, sindicalistas e integrantes de distintos partidos de la oposición se congregaron en el centro de Buenos Aires para protestar contra las medidas que ha impulsado el Gobierno de Javier Milei y que esta semana está aprobando el Congreso, entre ellas, la reforma laboral y la nueva ley Penal Juvenil que reduce a 14 años la edad de imputabilidad de delitos.
«Hoy es importante estar en la calle para demostrar al Gobierno de Milei y a los senadores que hay un pueblo trabajador que se resiste y que no es indiferente a lo que está pasando adentro del Congreso», argumentó Zaracho.
Restricción al derecho a la huelga
Aunque reconoció que «el 40 % de los trabajadores hoy en Argentina están en la informalidad», planteó que el nuevo régimen laboral será aún más perjudicial para el mundo del trabajo en Argentina.
Los manifestantes caminaron de manera pacífica por las avenidas cercanas al Congreso portando grandes banderas, mientras los grupos con instrumentos de percusión, habituales en las protestas argentinas, golpeaban sus bombos y tambores.
La integrante de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) Mercedes Trimarchi dijo a EFE que la reforma laboral «no es una modernización, es atrasar más de 100 años porque retrotrae leyes que fuimos conquistando».
La legisladora de izquierda resaltó que esta ley, denominada de Modernización Laboral, «declara muchas actividades como esenciales y restringe el derecho a huelga», entre otros cambios que afectan a los trabajadores.

Afectación a las mujeres
Preguntadas por EFE sobre quiénes son más afectados por la reforma, Zaracho y Trimarchi aseguraron que las mujeres.
«Este gobierno, principalmente, tiene que ver con elegir enemigos, ¿no? Y nos eligió como enemigas a las mujeres», comentó la diputada peronista.
«El feminismo tiene que tomar una agenda de los sectores populares, un feminismo popular que entienda que lo más urgente e importante es que las pibas y las mujeres de los barrios populares no tienen cómo bancar la olla», agregó.
Trimarchi opinó que «esta reforma afecta particularmente a la mujer y a las disidencias (sexuales) de los sectores populares y trabajadoras porque justamente somos quienes cuidamos y quienes garantizamos la vida».

Poco después, la gran mayoría de los participantes organizados en la manifestación se retiraron al identificar a individuos con el rostro cubierto y mochilas que, según mostraron los canales de televisión, estaban cargadas con piedras.
Evitaron así la confrontación con las decenas de policías que custodiaban el Legislativo. En la zona de la plaza quedó un grupo reducido de manifestantes.
En otras ciudades de Argentina, como Bariloche, también se han producido manifestaciones contra la reforma laboral.