Caracas (EFE).- El encuentro con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, próximo ideológicamente al chavismo, supondrá el estreno internacional de la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y puede abrir las puertas a acercamientos con otros países como Brasil y México tras el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.
Rodríguez se encontrará con Petro en la frontera entre ambas naciones el 13de marzo, en el día 67 de su gestión como presidenta interina, cargo que asumió luego de la operación estadounidense de captura de Nicolás Maduro.
Según dijeron a EFE varios analistas, la cita bilateral supone un nuevo espaldarazo para Rodríguez después de que Donald Trump —quien ha calificado de “excelente” el trabajo de la líder chavista— restableciera las relaciones diplomáticas con Caracas y se haya referido a Venezuela como el “nuevo amigo y socio” de Estados Unidos.
Maduro esperó sin éxito en su último año al frente del país petrolero volver a estrechar la mano de Petro, quien no reconoció su tercer mandato. Ambos jefes de Estado se vieron por última vez, también en ese punto de la frontera común, en 2023.
Normalizar relaciones
Para el presidente y director ejecutivo de Global Americans, Diego Area, esta reunión representa «un paso progresivo hacia la normalización política y económica de Venezuela en el sistema internacional».
A su juicio, en el lenguaje diplomático, ser recibido por un jefe de Estado constituye una señal de que la comunidad internacional, encabezada por EE.UU., busca «empezar a resolver los dilemas de reconocimiento que marcaron los últimos años de la crisis venezolana».

De igual forma, consideró que tiene «una dimensión económica más profunda», al enmarcar este hecho en un proceso gradual de reinserción del país en los mercados internacionales y de generación de confianza.
«Los mercados no operan en el vacío; operan dentro del concierto internacional de naciones, y recuperar ese reconocimiento es una condición básica para que el sector privado vuelva a invertir», puntualizó el directivo del centro de pensamiento con sede en Washington.
En efecto, el pasado 5 de marzo, cuando Rodríguez cumplía su segundo mes en el cargo, EE.UU. y Venezuela acordaron restablecer sus lazos diplomáticos, rotos desde principios de 2019, con la intención -destacó entonces el Departamento de Estado- de facilitar los «esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política» de la nación suramericana.
Más vínculos para Delcy Rodríguez
El internacionalista y profesor universitario Luis Daniel Álvarez, dijo a EFE que esta reunión «es una apuesta para que en Venezuela se dé un verdadero proceso de reinstitucionalización, de negociación» y de tratar de poner al país «en la palestra», a fin de que involucre en la discusión y solución de sus problemas.
«Después de cortar el listón con el tema Colombia, deberán venir también acercamientos con Brasil, con México, con Uruguay, que son países que normalmente han insistido en eso, en mantener vínculos de una manera directa para tratar de concretar un entendimiento», sostuvo.

Como uno de los posibles efectos de la cita, Álvarez vislumbró la posible apertura de «vías de entendimiento» para que el resto de la región se aboque a la búsqueda de opciones para ayudar a «un desenlace favorable a la situación venezolana».
En ese sentido, advirtió que existen tanto a escala local como regional «muchos asuntos» por abordar, entre ellos la migración venezolana -de la que Colombia ha sido el principal destino-, por lo que vio como una «necesidad» que los países de la región ayuden a Venezuela a «alcanzar grandes metas», como el seguimiento a la recién aprobada Ley de Amnistía.
Temas clave de seguridad
«Esos esquemas de aislar no surtieron ningún tipo de efecto, porque lo que hicieron fue atrincherar una posición determinada», afirmó este catedrático.
Con su vecino, por ejemplo, Venezuela tiene entre los temas pendientes la seguridad, en particular de las zonas de frontera como la región colombiana del Catatumbo, escenario de enfrentamientos entre la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC y desde hace décadas asolada por grupos rebeldes, paramilitares y narcotraficantes.
De su lado, el diputado opositor Antonio Ecarri consideró «más que necesario» que el país pueda «reinsertarse» a los sistemas de integración en América Latina, para tener un mayor impulso en la «reconstrucción» de su democracia y en todo su «proceso de estabilización».
«Mientras más integrados estemos, vamos a lograr mejores condiciones, porque eso obliga también al Gobierno a abrirse y a crear nuevas condiciones», afirmó a EFE el legislador, quien opinó que el aislacionismo «no lleva a la democracia».