Nairobi (EFE).- La jornada electoral empezó este domingo en la República del Congo (Congo-Brazzaville) para unos comicios presidenciales en las que el octogenario jefe de Estado de esta potencia petrolera de África central, Denis Sassou Nguesso, en el poder desde 1997, busca un quinto mandato.
Algo más de 2,5 millones de votantes, de una población total de unos seis millones de personas, están llamados a las urnas en más de 6.500 centros de voto repartidos por todo el país y que deben abrir sus puertas entre las 07.00 y las 18.00 hora local (06.00 y 17.00 GMT).
A la edad de 82 años y tras haber gobernado durante más de cuatro décadas (en dos periodos no consecutivos), Nguesso busca revalidar el cargo, lo que le permitiría mantenerse como el tercer presidente en activo que más tiempo ha ocupado el poder en África, después del ecuatoguineano Teodoro Obiang y el camerunés Paul Biyá, que gobiernan desde 1979 y 1982, respectivamente.
Reforma constitucional de 2015
El presidente puede concurrir de nuevo por el Partido Congoleño del Trabajo (PCT) gracias a la polémica reforma constitucional de 2015, que retiró el límite de 70 años de edad de un candidato presidencial y el máximo de dos mandatos presidenciales de cinco años.
Seis candidatos intentarán arrebatarle la jefatura del Estado después de que, pese a numerosos intentos de crear alianzas, la oposición no haya conseguido unirse en torno a un único aspirante.
Mientras, los principales partidos de la oposición, con representación parlamentaria, han optado por el boicot al considerar que no se dan las condiciones para unas elecciones libres y justas.
Frente al control del aparato del Estado por parte del oficialismo -desde la Comisión Nacional Electoral Independiente (CNEI) hasta los jueces pasando por los medios de comunicación- analistas han alertado de que el inmovilismo político puede llevar a la desafección y causar una baja participación.
A esto se suma la represión de la disidencia en un país donde las ONG han denunciado detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y otros abusos y donde algunos opositores permanecen en prisión desde hace años.
A pesar de la riqueza del petróleo, más del 46 % de la población vive bajo el umbral de la pobreza y el desempleo juvenil alcanza el 42 %, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Además, el país se enfrenta a una elevada deuda.