Nueva York (EFE).- El director ejecutivo adjunto de Unicef, Ted Chaiban, aseguró este lunes que desde que empezó la guerra en Oriente Medio, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, han muerto o han resultado heridos 87 niños al día.
«Más de 2.100 niños han resultado muertos o heridos, incluidos 206 niños muertos en Irán y 118 en el Líbano. Cuatro niños han muerto en Israel y uno en Kuwait. Estas son las cifras comunicadas y se espera que aumenten a medida que continúe la violencia. Esto supone una media de aproximadamente 87 niños muertos o heridos cada día desde el inicio de la guerra», declaró Chaiban en una rueda de prensa en la sede de la ONU en Nueva York tras regresar del Líbano.
El representante de Unicef advirtió de que los niños están pagando un precio «devastador» y señaló que una generación entera está siendo arrastrada a una crisis enorme.

«Un mayor empeoramiento hacia un conflicto más amplio o prolongado sería catastrófico para millones de personas más», añadió.
Los niños enfrentan muerte y desplazamiento en la guerra
Chaiban compareció en la rueda de prensa diaria del portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, para dar cuenta de la situación de los menores tras más de veinte días de conflicto, después de haber estado en Líbano la semana pasada.
«Desde que comenzó la escalada del conflicto, 118 niños han perdido la vida y 372 han resultado heridos en el Líbano. Si sumamos esas dos cifras, equivale a que cada día muere o resulta herido un grupo de niños del tamaño de una clase«, explicó.
Además de los muertos, la agencia de la ONU para la infancia calcula que 370.000 niños, casi un tercio del total de desplazados, se han visto obligados a abandonar el Líbano.

Tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, la milicia chií libanesa Hizbulá atacó a Israel, lo que provocó una gran reacción del Ejercito israelí.
En las últimas horas, su ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó destruir los puentes que unen el sur del Líbano con el resto del país así como a «acelerar la destrucción de las viviendas libanesas de la línea de contacto, para frustrar las amenazas a las comunidades israelíes».
Chaiban, que también estuvo en Líbano en 2024 durante la anterior escalada, advirtió de que en esta ocasión había un «sentido de urgencia aún mayor».
«La crisis del Líbano se ha ido agravando durante años. Los niños han vivido el colapso económico, la fragilidad institucional y repetidos ciclos de violencia, incluida la guerra de hace 18 meses y la actual. Lo que estamos presenciando agrava aún más el impacto sobre los niños», afirmó.