Washington (EFE).-El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha vuelto a reiterar en las últimas horas que Irán quiere llegar a un acuerdo pero que sus interlocutores lo niegan por temor a «ser asesinados por su propia gente» o «asesinados» por Estados Unidos.
Durante la cena anual del Comité Nacional Republicano del Congreso, celebrada en la Union Station de Washington, Trump insistió en que las autoridades de la República Islámica desean llegar a un acuerdo pero lo niegan en público porque «temen ser asesinados por su propia gente» y «también temen ser asesinados por nosotros».

La declaración de Trump se producen después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchí, afirmara que el intercambio de mensajes con Washington por medio de mediadores «no significa negociaciones con Estados Unidos».
Conversaciones «productivas»
No obstante, y solo unas horas antes del discurso del mandatario estadounidense, la Casa Blanca había asegurado que las conversaciones con Irán continúan y siguen siendo «productivas».
«No se han detenido. Las conversaciones continúan. Son productivas, tal como dijo el presidente (Trump) el lunes, y siguen siéndolo», explicó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en rueda de prensa cuando le preguntaron por el estado del diálogo.

Por otra parte, Leavitt aseguró que no todo lo reportado por los medios sobre el plan de 15 puntos planteado por Washington es cierto.
«La Casa Blanca nunca confirmó la totalidad de dicho plan. (Los reportes) contienen elementos de verdad, pero algunas de las historias que leí no se ajustaban enteramente a los hechos», explicó la portavoz.
El rechazo de Irán al plan de Trump
Este miércoles, Irán habría rechazado una propuesta de 15 puntos que Estados Unidos presentó para acabar con la guerra por considerarla excesiva.
Según informó ayer el diario The New York Times, el plan de paz se canalizó a través de Pakistán e incluye líneas generales relacionadas con el programa nuclear y el desarrollo de misiles balísticos iraníes.
También hace mención a la seguridad de las rutas energéticas, en particular el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del crudo que se exporta en el mundo y que está parcialmente bloqueado desde que empezó la guerra.
Pero Teherán busca colocar en la mesa sus propias condiciones, entre ellas que se reconozca su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y que se reparen los daños infringidos a la infraestructura de su país.
Trump anunció el lunes un aplazamiento de cinco días en los ataques contra centrales eléctricas iraníes a cambio de que Irán desbloquee el estrecho de Ormuz, y tras asegurar que ha mantenido conversaciones «productivas» con Teherán, pero sobre el terreno, los ataques continúan.