Jerusalén (EFE).- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prometió este viernes una «acción contundente» contra la aldea palestina de Tell y sus municipios vecinos, después de que horas antes se produjese allí un tiroteo en el que murieron cuatro palestinos y un colono israelí.
Netanyahu se reunió con su gabinete -incluido el ministro de Defensa, Israel Katz- y dio instrucciones al Ejército israelí (FDI) para que endurezcan aún más sus políticas contras aldeas que definió como «focos de terrorismo».
Allí, supuestamente ejecutarán operaciones para la «confiscación de armas» y les revocarán permisos de trabajo para operar en asentamientos israelíes de Cisjordania ocupada, algo que ya ocurría tras los brutales ataques de Hamás del 7 de octubre, y durante estos más de 2 años de lo que un comité de expertos independiente de la ONU considera «genocidio» de Israel en Gaza.
En la aldea de Tell, en la gobernación de Nablus (Cisjordania ocupada), se produjo un tiroteo esta mañana en el que, en presencia del Ejército de Israel, cuatro palestinos y un israelí murieron. El incidente se produjo cerca del ‘outpost’ (inicio de asentamiento colono israelí) de Havat Gilad, considerado ilegal para el derecho internacional.

Según las FDI, varios palestinos robaron el arma de un «guardia de seguridad» que llegó al lugar, tras recibir el reporte de un supuesto ataque contra colonos mientras hacían senderismo en la zona, y que dispararon contra civiles israelíes antes de que mataran a tiros a los cuatro palestinos.
Esto contrasta con la versión de las autoridades palestinas, que indican que antes de la llegada de las FDI, colonos israelíes «atacaron viviendas palestinas en Tell y abrieron fuego contra ellas», y que uno de los palestinos abatidos arrebató el arma al «guardia de seguridad» (un colono con arma autorizada para «brindar seguridad» a su asentamiento) una vez que vio a dos de sus familiares ser asesinados a tiros por el Ejército.
Desde que se produjese el tiroteo esta mañana, a modo de represalia, grupos con decenas de colonos radicales judíos están asaltando las aldeas palestinas aledañas, agrediendo a la población local, vandalizando e incendiando inmuebles, destrozando coches y, en definitiva, causando el caos en la zona.
Intenso despliegue del Ejército israelí
Mientras tanto, el Ejército israelí -que no ha reportado detenciones por estas acciones- ha realizado ya un intenso despliegue para una «operación antiterrorista» palestina y grupos de activistas locales denuncian que ni siquiera las ambulancias están pudiendo acceder a la zona para atender a heridos palestinos.
Según la Media Luna Roja Palestina, se reportaron ocho heridos resultantes de ataques de colonos contra la aldea de Farata, cerca de Qalqilya: seis heridos por munición real, un herido en la cabeza por una piedra y un herido por una bala recubierta de goma.
En ese contexto, Netanyahu anunció hoy también la demolición de la casa del «terrorista» palestino de Tell, refuerzo de unidades en Cisjordania ocupada y la «aceleración regulatoria de granjas de explotación agrícolas» israelíes; es decir, puestos de avanzada de colonos en territorio palestino ocupado en su proceso de conformarse oficialmente como asentamientos con acceso a suministros básicos.
«El primer ministro y el ministro de Defensa hacen hincapié en que se debe permitir a las fuerzas de seguridad actuar con libertad y con toda la fuerza necesaria contra el terrorismo», culmina el comunicado difundido por la oficina de Netanyahu.
Según el Ministerio de Salud palestino, 82 palestinos han muerto en las gobernaciones de Cisjordania ocupada desde principios de este año, 21 de ellos a manos de colonos israelíes.
Desde el 7 de octubre de 2023, más de un millar de palestinos han muerto por fuego del Ejército israelí o de colonos en Cisjordania ocupada.
Asimismo, se producen ataques diarios contra terrenos y viviendas palestinas, vandalización de sus propiedades, ganado sacrificado y mezquitas incendiadas por parte de colonos israelíes.










