Jerusalén (EFE).- El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, anunció este martes el inicio en fase de construcción de lo que denominó una «instalación de ahorcamiento» para los condenados a muerte en el centro del país, según un vídeo difundido por él mismo en su canal de Telegram.
«Lo prometimos y lo estamos cumpliendo. Prometí empeorar las condiciones de los terroristas en las cárceles, y lo hemos cumplido. Prometí aprobar la ley de la pena de muerte para los terroristas, y la hemos aprobado. Y ahora, también el pabellón de los condenados a muerte y el patíbulo comienzan a tomar forma», dice en un vídeo en el que el fondo aparece difuminado a sus espaldas, pero en el que se puede observar una primera estructura de madera y hierros bajo una carpa azul.
El ministro añade que la unidad contará con «cabinas de observación» que permitirán a los afectados y a sus familias «presenciar el procedimiento, tal y como es habitual en muchos países», y dice que también se les garantizarán «permisos de visitantes».
El Parlamento israelí aprobó el pasado marzo una ley que impone por defecto la pena de muerte a los palestinos de Cisjordania, territorio ocupado por Israel, declarados culpables de perpetrar ataques mortales considerados actos de terrorismo por un tribunal militar.
Según la ley, que no aplica por defecto a los ciudadanos israelíes ya que son juzgados (incluidos los colonos) en tribunales civiles y no militares, las ejecuciones se llevarán a cabo en un plazo de 90 días a partir de la sentencia.

«Estamos haciendo historia»
«Estamos haciendo historia. Nuestros terroristas solo merecen una cosa: la muerte en la horca», sentencia el político, colono y exconvicto por crímenes de terrorismo, quien hace unos días sugirió en un podcast que Israel debía matar a «30 o 40» palestinos cada noche en Gaza.
Además, el ministro también alardea a diario de las pésimas condiciones que sufren los palestinos en prisión, donde solo desde el 7 de octubre de 2023 han muerto bajo custodia al menos 104 detenidos, según datos obtenidos por la ONG Médicos por los Derechos Humanos Israel, muchos de ellos aparentemente como resultado directo de la tortura, la negligencia médica y la privación de alimentos.
Además, desde su llegada al Gobierno en 2022 el número de licencias de armas para israelíes, una de las competencias que controla su ministerio, ha aumentado un 126 %, muchas ahora en manos de colonos que atemorizan a familias palestinas en Cisjordania ocupada.









