Redacción internacional (EFE).- El portavoz militar de los hutíes de Yemen, Yahya Sarea, denunció este lunes 28 nuevos ataques de Arabia Saudí contra distintos puntos del país en las últimas 24 horas, en medio de la escalada de tensión entre la milicia, Riad y el Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
En un comunicado publicado en Telegram, Sarea señaló que los ataques aéreos saudíes impactaron contra las provincias occidentales de Taiz, Al Jawf y Marib tras utilizar «aviones F15 y Typhoon que despegaron de las bases aéreas (saudís) de Khamis Mushait y Taif».
El portavoz no especificó los lugares alcanzados dentro de esas provincias ni aportó cifras de víctimas o detalles sobre posibles daños causados por los ataques aéreos denunciados.
Sarea añadió que estos bombardeos elevaron a 760 el número total de ataques aéreos desde la escalada de tensión.
La escalada del conflicto
Los ataques se producen en medio de una fuerte intensificación de los combates entre los hutíes, respaldados por Irán, y el Gobierno yemení, apoyado por Arabia Saudí, especialmente a lo largo de la costa occidental, donde las fuerzas hutíes han logrado avances fulgurantes.

Los hutíes han informado de repetidos ataques aéreos saudíes en las últimas semanas, al tiempo que han reivindicado ataques contra objetivos militares y energéticos saudíes en represalia.
Las autoridades de Riad, por su parte, han informado de la interceptación de misiles y drones hutíes dirigidos contra territorio saudí.
El conflicto enfrenta a los hutíes, que controlan Saná y gran parte del noroeste del Yemen, contra el Gobierno reconocido internacionalmente y las fuerzas aliadas respaldadas por Arabia Saudí, que intervino militarmente en 2015, después de que los hutíes tomaran la capital y ampliaran su control territorial.
La actual escalada supone un nuevo deterioro tras años de menor intensidad en los combates, a raíz de una tregua negociada por la ONU en 2022.
La reanudación de los combates también ha vuelto a situar la costa del mar Rojo y el corredor marítimo de Bab al Mandeb en el centro del conflicto, y los enfrentamientos amenazan con agravar el desplazamiento de la población y perturbar el acceso a rutas vitales de transporte y abastecimiento.








