Rabat (EFE).- Rabat mantiene este martes silencio oficial sobre la visita que los reyes de España realizan a la ciudad española norteafricana de Ceuta tras lanzar una señal de distanciamiento diplomático con la ausencia de ministros y funcionarios de alto nivel en la recepción de la Fiesta Nacional celebrada en la Embajada española.
Medios marroquíes informan hoy del inicio de la visita de Felipe VI y la reina Letizia a las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla, enclaves cuya soberanía reclama Marruecos y a las que medios locales se refieren como «ciudades ocupadas».
La visita de los reyes de España se produce en un contexto de tensión bilateral tras el cruce masivo de emigrantes a Ceuta desde Marruecos a finales de julio que desató una crisis humanitaria sin precedentes en la ciudad española y provocó, al menos, 140 muertos, según organizaciones civiles.
La localidad marroquí de Fnideq (Castillejos), fronteriza con Ceuta, amaneció hoy con total normalidad, según testigos consultados por EFE, y sin rastro de las protestas anónimas alentadas en los últimos días en redes sociales con motivo de la visita de los reyes.

La reacción pública de las autoridades marroquíes a la primera visita en dos décadas de un rey de España a las ciudades autónomas españolas ubicadas en el norte de África ha sido, hasta ahora, más contenida que la registrada durante el viaje de Juan Carlos I y la reina Sofía en noviembre de 2007.
Entonces, el monarca marroquí, Mohamed VI, expresó abiertamente su rechazo al viaje y la crisis diplomática incluyó la retirada temporal de su embajador en Madrid, mientras el Parlamento convocó un pleno extraordinario que fue testigo de duros discursos políticos contra España.
Casi dos décadas después, el escenario es diferente: no ha habido una respuesta oficial, aunque el silencio no implica un cambio en la posición de Rabat en sus reivindicaciones sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
Las reacciones de los partidos políticos han sido también mesuradas. El partido Al Ahd, minoritario, expresó su rechazo a la visita y reclamó que «Ceuta y Melilla siguen formando parte de la memoria histórica y nacional de Marruecos».
El Partido de la Vía Democrática Obrera (comunista y minoritario) expresó también su «más enérgica» condena por la visita de los reyes de España y criticó el silencio oficial marroquí.
La frialdad diplomática no alcanza a los negocios
Al silencio oficial Rabat ha sumado una clara señal de distanciamiento diplomático con la ausencia de representantes de alto nivel en la recepción del 12 de octubre celebrada en la Embajada de España en la capital marroquí.
En contraste con ocasiones anteriores, como el pasado año, cuando varios ministros y un consejero del rey Mohamed VI asistieron al evento, esta vez ningún ministro ni alto cargo participó en la celebración, aunque sí lo hicieron varios empresarios marroquíes.
Las discrepancias en materia migratoria y fronteriza han vuelto a situarse en el centro de la agenda bilateral. El pasado viernes, Mohamed VI cuestionó los límites del modelo de cooperación migratoria con España, en un mensaje que reflejó la existencia de diferencias relevantes, pese a la importancia estratégica que ambos países atribuyen a su relación.
A pesar de las crisis coyunturales, España y Marruecos mantienen una relación económica y comercial muy intensa: España es el primer socio comercial de Marruecos desde 2012 y el intercambio bilateral alcanzó un récord de 22.693 millones de euros en 2024.
La crisis actual no ha afectado a la cooperación económica y comercial, según fuentes españolas del sector consultadas por EFE.
En materia de inversión, Marruecos es el principal destino africano del capital español, con una inversión de unos 2.000 millones de euros.
El comercio bilateral superó los 22.500 millones de euros anuales, según las cifras citadas por el Gobierno para 2024, y Marruecos cuenta con más de 350 filiales o empresas españolas instaladas en su territorio.










