Por Carlos Meneses |
São Paulo/Río de Janeiro (EFE).- El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro cerraron sus campañas este sábado con marchas multitudinarias en los mayores colegios electorales del país, en la víspera de la segunda vuelta más reñida de la historia reciente del país.
Lula arrastró en la mañana a una marea roja que ocupó la playa de Copacabana de Río de Janeiro y en la tarde viajó a São Paulo para poner el broche a su campaña con otro baño de masas.
Flávio, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, optó por imitar a su padre al encabezar un paseo en moto por Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, gran estado bisagra del país.
Posteriormente, el senador marchó por Río, su cuna política, en un acto simbólico que finalizó en la casa donde vivía su padre, hoy en prisión domiciliaria en Brasilia tras ser condenado a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado. Su hijo ha prometido indultarlo si gana en las urnas.
Ambos candidatos reunieron hoy a decenas de miles de personas en la recta final de la carrera presidencial marcada por la efervescencia en las calles y en las redes sociales.
El empate técnico de Lula y Flávio Bolsonaro en sondeos
Así finalizó una extenuante campaña electoral que empezó el pasado 16 de agosto en un clima de fuerte polarización.
El desenlace se conocerá este domingo, cuando cerca de 159 millones de brasileños estarán llamados a las urnas para elegir a su próximo presidente, que asumirá el poder el 5 de enero de 2027.

Flávio encara la reválida con el impulso de haber sido el más votado en la primera vuelta, con el 47 % de los sufragios.
Lula, que se quedó dos puntos por debajo, tiene ante sí un reto mayúsculo, ya que ningún candidato ha logrado remontar en la segunda vuelta desde la redemocratización del país, en 1985.
Se espera emoción hasta el final. Los dos últimos sondeos publicados antes de las votaciones de mañana sitúan a ambos candidatos en empate técnico.
Las firmas demoscópicas Datafolha y Quaest mostraron este sábado a Flávio con el 51 % de los votos válidos frente al 49 % de Lula, es decir, empatados dentro del margen de error, que es de dos puntos hacia arriba o hacia abajo.
«Un riesgo para la democracia», advierte Lula
Con todo, Lula, cerca de cumplir 81 años, se mostró «muy optimista» y convencido de que será presidente por cuarta vez.
«Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez», declaró el líder progresista a los periodistas antes de la marcha en Copacabana.

El aspirante del Partido de los Trabajadores (PT) también cargó contra su adversario y expresó su indignación ante la posibilidad de que «un miliciano», «un mentiroso» y una persona «no cualificada» ocupe el Palacio de Planalto, en alusión a los supuestos nexos de Bolsonaro hijo con grupos paramilitares de Río.
«No es posible que no consigamos convencer a la sociedad del riesgo que corre la democracia, la libertad y las personas de bien en este país», manifestó el gobernante, que ondeó la bandera brasileña con una mano y sujetó una Constitución en la otra durante sus paseos de Río y São Paulo.
Flávio vuelve a su cuna política
Flávio, por su parte, acabó donde empezó esta campaña, en Río de Janeiro. El senador ultra afirmó hoy que Brasil «se cansó de esperar» con Lula y quiere «cambio».
«Lamentablemente, el actual Gobierno promete mucho y no cumple nada. Brasil ya no está dividido entre izquierda y derecha; todos están del mismo lado, que es el lado del cambio», dijo acompañado de su esposa Fernanda Bolsonaro en un vídeo compartido en sus redes sociales.

El candidato del Partido Liberal (PL) cerró su campaña con una multitudinaria paseata en el barrio de Barra da Tijuca, en Río, que culminó en la urbanización donde vivía su padre, hoy condenado, inhabilitado y en prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado tras perder la reelección en 2022 frente a Lula.
Boric y Milei también hacen campaña
Las elecciones brasileñas también han generado grandes expectativas en el resto de Latinoamérica. La victoria de Flávio supondría la culminación del giro a la derecha de la región, mientras que la reelección de Lula mantendría un bastión progresista estratégico y frenaría esa tendencia.
Mañana en Brasil se enfrentan dos proyectos de mundo muy distintos. Y en vez de referirme a Bolsonaro y lo que representa prefiero hablarles de Lula, de ese viejo lindo que con 80 años sigue luchando por y con todos nosotros. Lula siempre te recibe con una sonrisa, y con toda la historia y experiencia que tiene, nunca deja de preguntar “cómo estás”. Pero lo pregunta en serio, no por una mera formalidad. De él aprendí que puedes no saber el nombre de una persona que te saluda, pero que siempre, siempre, tenemos que darnos el tiempo de mirar a los ojos. En esos segundos de conexión, cuando es genuina, se transmite un mundo. Y les prometo que mirando a los ojos del pueblo, como lo hace Lula, se aprende más de historia y de la vida que en cualquier doctorado. Lula ha cambiado para mejor la existencia de mucha gente, y nunca está satisfecho porque sabe que se puede más. Que en un mundo más rico que nunca no podemos quedarnos tranquilos mientras siga habiendo pobres. También es claro en que hay que generar riqueza, y no olvida nunca, como obrero que es, que esa riqueza debe ser justamente distribuida y trabaja duro para ello. Lula ha sido un guardián también del planeta, en especial de su pulmón más importante que es el Amazonas. Frente a la desforestación ha dicho basta, pero también ante la crisis climática se ha plantado frente a los países ricos a exigirles que son ellos los que más responsabilidad tienen. Lula ha estado en la cárcel por persecuciones de diverso tipo, pero no guarda rencor, es un hombre de paz. Quizás eso lo aprendió del gran Pepe, que también fue su amigo. En cualquier caso me consta que a él lo mueve el amor, y no el odio. Yo estoy agradecido de Lula porque ha sido generoso con nuestra generación, pero no solo enseñando sino que también dispuesto a aprender. Y siempre con cariño. Una vez me dijo que quería vivir hasta los 120 años, porque tenía mucha energía y ganas de compartir lo que hasta ahora le ha tocado. Yo le creo. Mañana son las elecciones y espero de todo corazón que Lula gane. Porque al final del día, Lula es humanidad. Con la esperanza intacta!
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) October 24, 2026
En este contexto, el expresidente chileno Gabriel Boric divulgó un emotivo mensaje dirigido al candidato del PT: «Lula ha cambiado para mejor la existencia de mucha gente, y nunca está satisfecho porque sabe que se puede más».
A favor de Flávio volvió a manifestarse el mandatario argentino, Javier Milei, quien llamó a Lula «ladrón» y «mentiroso» por decir en el último debate en televisión, la noche del viernes, que algunos argentinos comen carne de burro por los recortes implementados por el dirigente libertario.







