Washington (EFE).- Todavía en estado de shock, el Partido Republicano hace la autopsia de la debacle de las elecciones del martes, mientras crecen las voces que señalan la guerra de Irán y el elevado coste de la vida como causas de la arrolladora victoria demócrata en el Congreso.
El presidente Donald Trump, que había pedido a sus bases que votaran pensando en él, se desmarcó rápidamente de los resultados en la noche electoral asegurando que él no estaba en la papeleta, pero los sondeos apuntan a un claro voto de castigo contra la Administración republicana.
El senador republicano por Texas Ted Cruz, cuyo escaño no estaba en juego, declaró en un pódcast que no fueron simplemente «unas malas elecciones de mitad de mandato», sino «un repudio al nivel del Watergate», el escándalo que culminó en 1974 con la renuncia del presidente Richard Nixon.

«Los alimentos son demasiado caros, la gasolina es demasiado cara, el diésel es demasiado caro, los seguros son demasiado caros, la vida es demasiado cara», afirmó el senador, quien lamentó que muchos de sus colegas «parecen no haberlo entendido».
El político de Texas, donde el martes James Talarico ganó un escaño en el Senado y se convirtió en el primer demócrata en lograrlo en casi 40 años, sostuvo que el Partido Republicano debe «defender políticas económicas que marquen una verdadera diferencia».
Las dos almas de la guerra de Irán
De los primeros en culpar a la impopular guerra de Irán, que ha disparado los precios de la gasolina, fue el vicepresidente, JD Vance, quien aspira a conservar el apoyo de las bases del movimiento MAGA ante una posible carrera presidencial en 2028.
«La razón por la que perdimos es la guerra», escribió Vance en un largo mensaje en la red social X, en el que lamentó que, según datos internos del Partido Republicano, el problema no fue que los republicanos se quedaran en casa, sino que muchos de los que votaron por Trump en 2024 lo hicieron esta vez por los demócratas.
One of the things the data analysts on our side obsessed over was "composition"—whether the electorate looked close enough to 2024 for Republicans to win. And despite polls that showed a Democrat blowout, the data kept on telling us the same story: in some states turnout was merely OK, in other states it was downright amazing, and in no state was it catastrophic. There was a genuine sense of optimism on our team: our people were showing up. So, I asked the smartest data guy I know, does that mean we’re going to shock the world? "No," he told me. "We might do better than the polls suggest. But the data is telling us that a lot of Trump/Vance 2024 voters are pissed and planning to vote for the other guys. Our voters are turning out, but they may not vote for us." Well, that looks prophetic now. Our voters did show up. In Florida, for example, the electorate was 9 points more Republican than Democrat, just a couple points worse than 2024. Undoubtedly there were places we could have done better on turnout. But the main problem is not turnout. The main problem is that many people who voted for Trump/Vance in 2024 voted for Democrats in 2026. There will be a lot of infighting and arguing over what happened and why that is. One of the pollsters I really respect told me that our economic messaging wasn’t sharp enough down the stretch. I’m sure that’s true. But the real reason we lost is obvious to almost everyone. Another pollster—one of the smartest people I know in politics, told me yesterday we’d lose the generic ballot by 13 points. I felt negative going into Tuesday, but even I was shocked by this. In his polling, he saw that a lot of Trump 2024 voters were angry and planning to vote for Democrats. He asked those voters who had abandoned us what would cause them to come back on our team. The top four answers, accounting for nearly all of the responses were: 1) End the war 2) Focus on cost of living/inflation 3) Put America First 4) Change our relationship to Israel Our voters showed up. And the above four reasons are why many of them voted for Democrats. This is according to a pollster who nailed the results. While many spent Monday attacking Rachel Campos Duffy for calling for a diplomatic resolution to the conflict, it turns out her political advice was sound. (She’s also a great person.) In the next few months, there’s going to be a lot of gaslighting. Expect to hear any number of establishment politicians say the solution to our woes is amnesty. I’m open to the idea that we should change enforcement—by focusing more on businesses that hire illegal labor, for instance. But anyone pushing amnesty is lying to you. The reason we lost is the war. The president himself said so last night. If you’d like to argue it was worth it, that losing the Senate for the next 6 years was worth it, then do so. Argue it was a worthwhile cost to pay. Agree or disagree, that’s at least honest. But everyone knows why we lost. And any honest conversation about where we go from here must start there. I remain hopeful about our country. To the people who are pissed off and want to say, “I told you so”: you’re right, you did tell us so. Take that energy into electing Republicans who share your worldview. To the people who are just pissed at the results, you should be. Let’s take that anger and get back to the work of saving our country.
— JD Vance (@JDVance) November 4, 2026
El análisis ha reavivado el debate entre las dos almas del partido: los MAGA que, como Vance, rechazan el intervencionismo exterior, y los halcones tradicionales, partidarios de una política exterior dura y de un cambio de régimen.
Ari Fleischer, exportavoz de George W. Bush, respondió a Vance que el problema no fue la guerra en sí, sino no haber aniquilado a la República Islámica: «Si inicias una guerra, debes ganarla y terminarla; de lo contrario, no la inicies», dijo.
Trump ha admitido que hubo un voto de castigo por la guerra de Irán, pero sostiene que volvería a lanzar la ofensiva, porque prefiere impedir que Irán obtenga un arma nuclear —algo que asegura haber logrado— a conservar el Congreso.
El futuro de Pete Hegseth
En este contexto, el futuro del secretario de Defensa, Pete Hegseth, está cada vez más en la mira, no solo por sus constantes polémicas, sino por haber sido uno de los principales defensores de la guerra.
Filtraciones de prensa señalan que Trump estaría planeando cambios en la cúpula del Pentágono, incluido el propio Hegseth, pero el presidente lo descartó públicamente este jueves en ABC News: «Tengo toda la intención de mantenerlo».

El congresista saliente Thomas Massie, republicano pero crítico de Trump, ha pedido reavivar una resolución que impulsó antes de las elecciones para promover la destitución de Hegseth.
Massie recomendó este jueves a Trump que lo reemplace ahora, antes de que en enero la nueva mayoría demócrata en el Senado condicione cualquier nombramiento.
Carrera hacia 2028
Las elecciones de medio mandato abren además una nueva fase: la precampaña para las presidenciales de 2028, a las que Trump no puede presentarse.
Además de Vance, las miradas republicanas apuntan también a Marco Rubio, que goza de amplia popularidad dentro del partido por su labor como secretario de Estado.
Según el diario The Independent, Rubio, que intentó sin éxito obtener la nominación presidencial republicana en 2016, estaría planteándose dejar el cargo para distanciarse de Trump antes de lanzar su candidatura, una información que desde el Departamento de Estado han calificado de «noticias falsas».
Newt Gingrich, expresidente republicano de la Cámara de Representantes, señaló que las primarias republicanas están «completamente abiertas» tras el resultado del martes y que el número de personas que prefieren a Rubio frente a Vance «es impresionante».










