La codirectora de formación de Campus by IDEA, del Grupo IDEA, Nuria Garro, durante su presentación.EFE/Jesús Diges

Expertas alertan sobre el edadismo, discriminación que «forma parte de nuestra cultura»

Pamplona (EFE).- La discriminación por motivo de edad es conocida como edadismo y es la tercera forma de discriminación a nivel mundial, por detrás del racismo y el machismo, pero, además, «forma parte de nuestra cultura».

Así lo han puesto de manifiesto distintas expertas este jueves en Pamplona, durante jornada ‘Personas mayores y discriminación: hablemos de edadismo’, donde han participado la codirectora de formación de Campus by IDEA, del Grupo IDEA, Nuria Garro, y la psicóloga del Área de Mayores del programa Siempre Acompañados de Fundación Pauma, Mirentxu Araiz.

Garro, durante su intervención, se ha centrado en explicar la discriminación que se produce, a la que llama «un virus silencioso». Su objetivo es el de «remover conciencias, que se despierte esa mirada edadista».

«Es un concepto poco oído, que la gente desconoce. Cuando lo nombras, la gente se sorprende, pero cuando lo explicas, salen de aquí y se dan cuenta de que el edadismo está en todas partes cada día», ha dicho.

Discriminación «normalizada»

Se trata, según Garro, de una forma de discriminación «normalizada, blanqueada, invisibilizada, inconsciente, y muy interiorizada en nuestro imaginario social».

«Son burlas, chistes, estereotipos.. forma parte de nuestra cultura», ha dicho, lo que supone «menos oportunidades, menos derechos, menos visibilidad, menos capacidad para opinar, para decidir por sí mismos para las personas mayores e impacta de forma real en sus vidas».

También existe el autoedadismo, en el que las propias personas mayores se discriminan a sí mismas: «Se ve menos capaz, piensan que hay cosas que a su edad no deben hacer».

Garro ha dicho dos principales formas para dar la vuelta a esta discriminación que está normalizada en el día a día. La primera es «tomar conciencia de que existe y tener el activismo de denunciarlo y evitarlo». «Todos somos edadistas».

La segunda es la educación desde pequeños porque «a los cuatro años se empiezan a inculcar los estereotipos, te vas haciendo edadista, después forma parte de la cultura y no lo ves mal».

La importancia de las palabras

Mirentxu Araiz ha centrado su intervención en la importancia del uso de las palabras. La psicóloga ha dicho que existen tres niveles, la infantilización, la despersonalización y la deshumanización.

La infantilización es cuando se trata a los mayores «como niños y niñas, en un tono lento y elevado». «Hablar de nuestros mayores es muy común en la esfera pública y a nivel publicitario y es súper paternalista, no son de nadie, son de ellas mismas las personas mayores».

Además están los diminutivos que «es algo que molesta a todo el mundo». Araiz ha dicho que «la sobreprotección se ha agravado con la pandemia».

La despersonalización se da cuando se mete a «todas las personas mayores en el mismo saco, todas son cascarrabias y todas tienen problemas de salud, por ejemplo». «Tratar a todos como jubilados o como abuelos cuando no sabes si es abuelo o no, o si quiere serlo y no puede, tampoco tienen que ser vulnerables por ser mayores».

«La deshumanización se da cuando hablamos de ellas sin empatía, como si no estuvieran, sin tenerlas en cuenta, no les das autonomía ni crees en sus decisiones», ha dicho.

Para Araiz, la clave es darse cuenta de que delante «hay personas que tienen su propia vida, muy rica, porque ha sido más larga». «Hay que visibilizarlas, respetarlas, que esa relación dé dignidad a esa persona».

En el caso de que esa persona tenga problemas de salud como la pérdida auditiva, «hay que ir a un ritmo más lento, adaptándonos a ellos, pero sin sustituirlas. Cómo nos expresamos es un reflejo de lo que pensamos».

Para terminar, ha dado una pauta de qué preguntarse en algunos momentos: «¿Cómo me lo tomaría si me lo dijeran a mí?».