Pamplona (EFE).- El vestíbulo de Civican acoge desde este jueves y hasta el 7 de junio la exposición ‘The black box’, consistente en un gran cubo de color negro que interactúa con el visitante y le hace cuestionarse diferentes aspectos relacionados con la inteligencia artificial.
La exposición es una iniciativa impulsada conjuntamente por Fundación Caja Navarra, Fundación ‘la Caixa’ y el Ayuntamiento de Bergara.

Cuatro secciones temáticas
Se trata de un módulo experimental interactivo, diseñado entre otros por el físico navarro Javier Tejada, que desafía al público a cuestionarse hasta qué punto puede confiar en las decisiones de las máquinas y cómo la IA influye en el día a día.
Y lo hace mediante cuatro secciones temáticas (Navarra y la IA, Día a Día, Sostenibilidad y ¿Es esto arte?), a las que se accede a través de cuatro de las caras del cubo, que sumergen a los visitantes en un espacio donde la tecnología y la creatividad se fusionan.
Así, cada cara del cubo muestra al usuario un código QR que debe escanear con el móvil para facilitar a la IA su nombre y su sexo.
A partir de ahí, el sistema, mediante textos y generación de imágenes en tiempo real, permite experimentar el potencial y las implicaciones de esta tecnología emergente.
Son textos e imágenes que no están grabados en el sistema, sino que se generan en tiempo real y están adaptados a cada usuario.

Visitas de escolares
La exposición cuenta con un servicio de mediación para el público general, con el fin de enriquecer la experiencia del visitante y generar debates en torno a los desafíos éticos y filosóficos que plantea la inteligencia artificial. Asimismo, se van a realizar visitas escolares a esta instalación, con la presencia de centros de varias localidades de Navarra.
En la presentación de la exposición, Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la Universidad de Barcelona, ha asegurado que esta instalación «tiene fuerza didáctica, divulgativa, pero también de interpelación al usuario».
Bilbeny, quien ha subrayado que «nada ha determinado tanto la civilización humana como la tecnología», ha instado a no adoptar una postura ‘tecnófoba’, aunque ha considerado que «uno de los grandes retos morales que plantea la IA es la seguridad».
La IA, ha dicho, «es un hecho extraordinario», pero también hay otro hecho «tan valioso o más», que es la responsabilidad humana y la necesidad de que «respondamos con un criterio a la innovación tecnológica y no demos la callada por respuesta».








