Un corredor vigila a la vaca que le persigue a escasos centímetros hoy en Falces. EFE/Jesús Diges

Rápido y emocionante séptimo encierro del Pilón, con 8 corredores atendidos

Pamplona (EFE).- Las vacas de Juan José Laparte de Marcilla han corrido un rápido y emocionante séptimo y penúltimo encierro del Pilón. Ocho corredores han sido atendidos por los sanitarios y uno de ellos trasladado al hospital para examinar sus politraumatismos.

En una mañana soleada pero fresca, con las laderas de acceso a Falces abarrotadas de público expectante en este sábado, la vacada ha salido puntual con el segundo cohete desde el corral que a lo alto del monte y con la ayuda de los pastores las ha lanzado al camino primero rocoso y después de tierra.

El Pilón, un encierro frenético

Las 10 vacas negras han salido enfiladas y en grupo en un primer tramo sin corredores, aunque ya sobre terreno más blando han avistado a los mozos que les precedían en una carrera frenética, que cogía velocidad por momentos hasta el punto de que alguno de los participantes ha tenido que retirarse de las astas lanzándose a la ladera.

La entrada al casco urbano ha sido vertiginosa, con una vaca que lideraba la manada y con el resto, con hueco de por medio, que le seguía y que ha hecho un amago hacia su derecha hasta encontrar el camino recto que les llevaba hacia la plaza ya en el pueblo asfaltado.

Imagen del encierro del Pilón de 2025 con vacas de Juan José Laparte
Un mozo cae en la cara de dos astifinas vacas en el encierro del Pilón. EFE/Jesús Diges

Esos metros de entrada a Falces han sido, como la mayoría de los días precedentes, los más violentos para los mozos, que a esas alturas de carrera son perseguidos por las reses con mucha velocidad, ganada con la inercia pendiente abajo.

Ahí es donde se han producido muchas de los golpes y rozaduras de los 8 atendidos por la DYA, que ha trasladado primero en camilla y después en ambulancia a uno de los mozos, con politraumatismos, al Hospital Universitario de Navarra, en Pamplona.