Pamplona (EFE).- La fundadora de la ONGD «Ponts per la Pau» (Puentes de Paz), la afgana Nadia Ghulam, ha llamado a unir voces por la paz, que ha reivindicado como «un derecho, no un lujo», tras ser reconocida, en el Día de la Paz, por el Gobierno de Navarra por su labor con mujeres de su país en favor de la educación y la igualdad de género.
El centro cultural Castel Ruiz de Tudela ha acogido el acto, presidido por la presidenta del Gobierno y el presidente del Parlamento, el alcalde de Tudela y consejera de Memoria y convivencia, Acción Exterior y Euskera, que ha congregado a autoridades navarras.
Voz para las mujeres afganas
La galardona, acompañada por Zuhal Sherzad, ha agradecido poder dar voz a las mujeres afganas silenciadas y ha lamentado que por «desgracia» la paz queda muy lejana como evidencia el dolor y la violencia que se ve todos los días «como si la paz fuera un lujo. La paz es un derecho y no un lujo, toda la humanidad merece vivir en paz», ha aseverado.
Desde su propia experiencia y con el trabajo desarrollado a lo largo de los años ha trasladado la situación de las mujeres afganas que viven en silencio no solo en su país, sino también en sus propias casas, «no pueden salir, ni permitirse sueños».
Por eso, desde la asociación hacen todo lo que pueden para darles voz y sobre todo educación, ha remarcado recordando que ella vivió la guerra, la violencia y la opresión y estuvo muchos años alejada de la escuela y los estudios y por eso para ella es «muy importante» que no haya niñas sin una libreta o un bolígrafo.
Ha concluido con un proverbio que dice que «una flor no hace primavera y una voz no hace la paz, pero todos tenemos que juntar nuestras voces porque la paz es oxigeno de vida, si no hay paz no hay vida».
Por su parte, Zuhal Sherzad, quien trabaja con Nadia Ghulam, en una intervención en inglés ha sostenido «este premio conlleva muchos mensajes: nos dice que nuestro esfuerzo es reconocido, que la gente nos apoya, y con nuestra voz damos voz a otras mujeres afganas. Juntas conseguiremos que las mujeres afganas sean libres algún día».
Una labor de «valor incalculable»
Ambas han recibido el reconocimiento de manos de la presidenta María Chivite, quien les ha considerado «un ejemplo», asegurando que su labor «tiene un valor incalculable». «Son la representación de todas las personas que en el mundo se movilizan en favor de los derechos humanos, en favor de la paz y en particular de los derechos de las niñas y las mujeres que en tantos países son doblemente castigadas», ha dicho.
«Cuando la educación no solo no es un derecho, sino que se vive en la clandestinidad, tenemos un grave problema social», ha sostenido la presidenta quien ha sostenido que «impedir a las mujeres estudiar es un arma más, una forma más de vulnerar los derechos humanos».
Chivite ha agregado que la paz «no solo se construye desde la no violencia, se construye desde una cultura de la convivencia igualitaria», tras lo que ha alertado de que «el avance de los autoritarismos es un riesgo democrático de primer orden y también es un riesgo para la paz».
En el actual contexto mundial, ha dicho, es «más necesario que nunca la paz, hacer comunidad desde la solidaridad, desde los derechos humanos, la igualdad, el empoderamiento de las mujeres, la convivencia en la diversidad, desde la construcción de sociedades que sean integradoras».
La paz, algo de todos
El alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, ha dado la bienvenida a los asistentes mostrando su satisfacción por acoger el acto en su ciudad, la de «las tres culturas, la paz y la convivencia», tras lo que ha remarcado que la Ribera es «una tierra acogedora como pocas». «Lecciones de convivencia aquí pocas», ha dicho.
Toquero ha manifestado que «la conquista de los derechos humanos, sin los cuales no es posible alcanzar la paz, es una carrera de relevos en la que todos debemos participar. Hay que entender la paz en el marco de un proceso activo y participativo, ha dicho.