Imagen del Rey de Occidente, una de las dos figuras presentadas. EFE/Iñaki Porto

El Cabildo de la Catedral de Pamplona recupera sus gigantes 186 años después

Pamplona (EFE).- El Cabildo de la Catedral de Pamplona ha recreado, 186 años después de su pérdida, los dos gigantes de los reyes de Occidente, de los seis que tuvo la seo, que la entidad ha recuperado dentro del proyecto interdiocesano ‘Expedición 4.0 al Medievo’.

Carlos Ayerra, presidente de la Fundación Occidens, que ha impulsado esta iniciativa, ha explicado que este proyecto interdiocesano es un programa turístico y cultural en el que participan las archidiócesis de Toledo, Granada, Burgos y Pamplona-Tudela, y las diócesis de Bilbao, Plasencia, Jaca y Barbastro-Monzón.

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Los gigantes desaparecieron en 1860

Según ha explicado a los medios de comunicación, está documentado que, en los primeros años del siglo XVII, la catedral tenía seis gigantes, los cuales representaban a monarcas occidentales, turcos y ‘moros’.

Los gigantes se perdieron tras ser cedidos al Ayuntamiento de Pamplona en 1839. Tras un intento de restauración en 1860, el consistorio los entregó al pintor Tadeo Amorena, quien los puso a la venta en 1860 y ya no se sabe qué fue de ellos.

La reina de Occidente lleva un espectacular tocado. EFE/Iñaki Porto

Estos dos gigantes, que han costado 100.000 euros, son más altos que los del Ayuntamiento de Pamplona y pesan cada uno unos 80 kilos, frente a los menos de 50 que pesan los de la Comparsa municipal.

Los gigantes no representan a personas concretas, sino que son alegorías que engloban diferentes aspectos fisionómicos y culturales de Occidente en el siglo XVI, de territorios con orígenes comunes en torno a la cultura grecorromana y el cristianismo.

Proceso creativo

El artista Jorge Urdánoz, encargado de su elaboración, ha creado la totalidad de los elementos corporales y las joyas de los gigantes. Para modelar digitalmente los rostros, se ha basado en modelos de personas reales para crear una imagen idealizada de dos rostros caucásicos que transmitieran serenidad y contundencia.

El complejo peinado de la reina está inspirado en imágenes del peinado de las damas del cenotafio de Felipe II de El Escorial, tomadas exprofeso para este proyecto por Patrimonio Nacional.

Un detalle que confiere un aspecto más realista y diferenciador es que los ojos han sido modelados en 3D, impresos y policromados, simulando exactamente la fisionomía de un ojo humano, lo que les da una mirada muy personal.

Creación de complementos, joyas y vestimentas

El diseño y modelado digital de coronas, joyas y complementos ha sido realizado también por Urdánoz. Algunos elementos se han modelado copiando piezas antiguas, como los abalorios del cinturón de la reina, basados en los que lleva la infanta Isabel Clara Eugenia en el retrato de 1579 realizado por Alonso Sánchez Coello, a partir de imágenes facilitadas por el Museo del Prado.

La corona del rey se basa en la forma de la corona de Cristian IV de Dinamarca, modificando los elementos y sustituyéndolos por detalles de la sillería renacentista de la Catedral de Pamplona. La diadema de la reina simula un retablo renacentista, con figuras generadas por inteligencia artificial a partir de pinturas del siglo XVI de artistas como Rafael o Botticelli.

Las joyas están decoradas con 1.650 abalorios de cristal y varias piezas se policromaron con esmaltes, al gusto de la época.

Patrones originales del siglo XVI

Las prendas se han confeccionado siguiendo patrones originales del siglo XVI, extraídos del ‘Tratado de sastrería, geometría y traza’, de Francisco de la Rocha (1618), y documentación del Museo del Traje de Madrid, lo que confiere un aspecto muy similar al de las obras pictóricas de la época.

Otros elementos incluyen un abanico, importado de Oriente y muy apreciado en la época; guantes ricamente trabajados, inspirados en originales del siglo XVI conservados en el Museo del Traje; varios anillos basados en diseños antiguos; y la espada, cuya guarda replica un modelo renacentista danés e incluye los emblemas del cabildo y la ciudad. Este conjunto incorpora también pequeños emblemas personales.

Un proyecto de trece años de duración

El artista ha asegurado que «en este proceso de elaboración, hay una parte que he hecho yo de modelado digital; son más de 3.000 horas las que he estado este último año y medio dedicándole mucho tiempo de mi vida y de mis fines de semana y vacaciones para poder llegar a realizar este trabajo».

Sumando el trabajo de todas las personas que han intervenido en el proyecto, ha comentado, serían entre 4.000 y 5.000 las horas empleadas.

«Hay que tener en cuenta que llevo trece años con este proyecto en los que he invertido mucho tiempo en estudiar, leer e investigar, que eso ya ni lo cuento, porque es incalculable», ha resaltado.