Pamplona (EFE).- Cerca de 300 niños y adolescentes de toda España quisieron mostrar en julio de 1997 su consternación por el asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA y escribieron cartas a su familia que han estado guardadas hasta que, 25 años después, fueron donadas a la Universidad de Navarra, que las ha investigado y digitalizado.
Estas cartas infantiles, que la familia del concejal del PP no ha podido leer por diversas circunstancias hasta ahora, son «una cápsula del tiempo intacta en nuestras manos», ha afirmado María Jiménez, investigadora principal del proyecto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.
37 cajas de cartas de toda España
En total, la familia de Miguel Ángel Blanco donó en 2022 al archivo de la Universidad de Navarra 37 cajas que contenían más de 3.000 cartas, 293 de ellas escritas por niños y niñas y adolescentes. Las cajas habían permanecido durante 25 años en una bajera anexa a la casa de los padres de la víctima de ETA, ya fallecidos.

Tras su digitalización y anonimización, el grupo de investigación ‘Narrativa, violencia y memoria’ de la Universidad de Navarra ha trabajado, con el apoyo de la Fundación Víctimas del Terrorismo, en su estudio y divulgación a través de una web accesible al público en general.
María Jiménez ha explicado en conferencia de prensa que las cartas, muchas de ellas con dibujos o poemas, fueron enviadas generalmente sin poner una dirección concreta, solo a ‘Familia de Miguel Ángel Blanco. Ermua’, y fue la oficina de esta localidad vizcaína la que se encargó de hacer llegar las misivas a la familia.
La profesora universitaria ha señalado que muchas de las cartas las escriben adolescentes y son Madrid y Barcelona las ciudades de procedencia de la mayoría de ellas.

El impacto del terrorismo en los más pequeños
El contenido de estas cartas, ha afirmado, «nos ha hecho reflexionar sobre el hecho de que las investigaciones sobre el terrorismo en España no han prestado suficiente atención a los niños».
Jiménez ha indicado que, en sus misivas, los menores muestran su «profundo dolor y conmoción» por el asesinato, y transmiten mensajes de apoyo y solidaridad a la familia, a la que de manera persistente comunican que no están solos.
Los niños, ha comentado, muestran su «condena absoluta y total a ETA y su violencia», su «impotencia por no poder hacer nada» y su «indignación y deseo firme de que se haga justicia».
Muchos de estos menores dan a entender que acaban de descubrir lo que es ETA y cuentan que han participado en recogidas de firmas o en manifestaciones, en «lo que para muchos de ellos es su primer acto de participación cívica y democrática», ha subrayado Jiménez.
«Los niños asumen el dolor como propio», ha destacado la profesora, quien ha relatado que los niños, en sus cartas, también transmiten a la familia un mensaje de esperanza y «les animan a seguir luchando y no rendirse».
Los más pequeños transmiten sus sentimientos través de dibujos y así, aparece de manera recurrente el lazo azul, pero también otros como un corazón, superhéroes, mapas de España y sobre todo mariposas.
El potencial didáctico de las cartas
Todo este material, ha resaltado, «tiene un potencial didáctico clarísimo» y por ello se ha digitalizado y volcado en una página web en la que, además, hay un buzón para que esos niños, muchos de ellos ahora en la cuarentena, busquen su carta y «actualicen su compromiso adquirido» hace 25 años.
De hecho, se ha contactado ya con cuatro de ellos, que han mostrado su «emoción, sorpresa» y sus ganas de ver a Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel, ha asegurado Cristina Cuesta, directora de la Fundación creada en recuerdo del concejal del PP.
«Para mi sorpresa», ha dicho, estas cuatro personas «se acordaban perfectamente de los detalles, de dónde escribieron las cartas, quién les ayudó» a hacerlo. En dos casos, este contacto ha propiciado que estas personas puedan comentar lo sucedido con sus hijos y familiares.
La directora de Fundación Miguel Ángel Blanco ha apuntado que la familia, al leer ahora las casi 300 cartas de golpe, siente «mucha emoción» y está «un poco abrumada» emocionalmente. «Hay sentimientos múltiples, se mezcla todo, la nostalgia, la pena…», ha resaltado.
Cuesta ha dado las gracias «a todos los españoles que todavía hoy llevan a Miguel ángel Blanco en el corazón».
La subdirectora del archivo de la Universidad de Navarra, Inés Irurita, quien ha afirmado que en ocasiones no podían llegar a leer la carta hasta el final por la emoción que sentían, ha puesto de relieve que en estas misivas «nos están contando su historia los que la protagonizaron, sin intermediarios y sin interpretaciones».