Pamplona (EFE).- Aportar y transformar desde la fuerza colectiva es la labor que buscan los miles de voluntarios que en España día a día hacen «más justa y solidaria» la sociedad actual, según se ha puesto de manifiesto en el arranque del XXIV Congreso Estatal de Voluntariado que durante dos jornadas se desarrolla en Pamplona.
Bajo el lema «El pulso que nos une, la inteligencia que nos mueve» en la cita se busca poner en común las experiencias y demandas de los voluntarios para actualizar sus recursos, utilizados desde la generosidad y el compromiso.
Son valores que se han destacado en la inauguración del Congreso, en el que el representante de la Plataforma del Voluntariado de España, Saturnino Peña, ha definido que «en un mundo marcado por la desazón el voluntariado es la mirada que acoge y acompaña, también la palabra que conforta y la serenidad».
Es además «una poderosa herramienta de transformación social, que complementa los servicios públicos y lo hace con un enfoque de derechos humanos y de cohesión social», ha dicho para ilustrar con cifras el empuje del voluntariado, que en España suma a más de 4,2 millones de personas y emplea a 600.000 en el tercer sector.
Imprescindible enfoque colectivo
Y ese volumen hace imprescindible «un enfoque colectivo» que, para que sea «eficaz y pueda responder a los retos del siglo XXI, debe estar organizado y formado», una misión que también se tratan de unificar con pautas comunes con iniciativas como este Congreso.
En ello ha coincidido la secretaria de Estado de Derechos Sociales, María Rosa Martínez Rodríguez, quien ha puesto en valor el poder «transformador» del voluntariado y sobre todo el que su acción sea «colectiva».
No obstante ha sido muy clara al considerar que el voluntariado «no pude sustituir a las políticas p
úblicas y profesionales», ya que su labor es «tejer redes, construir relaciones personales, con una capilaridad a las que muchas veces las políticas públicas y las instituciones no llegamos».
El voluntariado y la transformación
Por su parte, el vicepresidente primero del Gobierno foral, Félix Taberna, ha subrayado que el voluntariado se sostiene sobre una idea fundamental: la transformación, que actúa en cuatro dimensiones.
En el plano colectivo, ha señalado que, frente al individualismo actual, el voluntariado recuerda la importancia del bien común y de mirar más allá de uno mismo. En el ámbito personal, ha recordado que “dar transforma”, ya que la participación en proyectos solidarios aporta autoestima, habilidades sociales y un propósito vital.

Ha destacado también la transformación de la realidad, porque cada gesto voluntario demuestra que el mundo puede cambiar, incluso desde acciones pequeñas, “la rebelión de lo cotidiano”, en sus palabras. Finalmente, se ha referido a la transformación de la mirada, puesto que el voluntariado conecta a personas y contextos que, de otro modo, nunca coincidirían, ampliando así la forma en que entendemos el mundo.
“El voluntariado es una cadena de transformaciones, un efecto dominó de solidaridad que no deja de multiplicarse”, ha concluido Taberna.
Asimismo, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha aportado ante las decenas de personas llegadas desde toda España la «mirada local» al remontarse al «auzolan» que en Navarra ha regido las relaciones vecinales «desde al menos el siglo XVI», con tareas comunitarias en las que los vecinos ayudaban a construir y organizar espacios, a veces particulares y otras comunes, pero siempre sabiendo que iban a tener ayuda cuando un día la necesitaran.
«Todos en algún momento de la vida necesitaremos de ayuda y va a ser la comunidad la que va a venir a rescatarnos», ha dicho quien ha recurrido a la comunidad y al voluntariado «si queremos construir ciudades habitables, socialmente cohesionadas y que tengan futuro».
Ponencias inspiradoras y mesas de diálogo
Finalizadas sus intervenciones, ha arrancado el programa, que incluye dos ponencias inspiradoras, a cargo de Guillermo Dorronsoro, Management Board Advisor en Zabala Innovation Consulting y profesor en Deusto Business School, y de Cristina Monge, analista política e investigadora en gobernanza para la transición ecológica.
A través de diferentes mesas de diálogo, se abordan cuestiones como la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías como herramientas transformadoras al servicio de la sociedad; la creación de redes y la colaboración entre administraciones y agentes implicados; el reto de la desinformación; la actuación ante catástrofes; así como la perspectiva de género en el voluntariado, entre otros temas.

El programa contempla también un diálogo de experiencias en el que personas voluntarias comparten sus vivencias, aprendizajes y motivaciones en sus respectivos ámbitos de acción.
En el marco del Congreso se incluyen también la entrega de los Premios Estatales al Voluntariado y la Distinción de Persona Voluntaria de Navarra 2025, el máximo reconocimiento que otorga el Gobierno de Navarra para destacar a personas que sobresalen por su dedicación al voluntariado o su ejemplo social.
En esta edición, la distinción recae en el cirujano pediátrico Carlos Bardají, reconocido por tres décadas de compromiso cooperativo en Senegal y Gambia.