Pamplona (EFE).- La Asociación de Belenistas de Pamplona organiza un año más la exposición de Belenes en Baluarte que combina “las escenas clásicas del imaginario colectivo” con montajes innovadores y homenajes locales.
La Asociación ha inaugurado en Baluarte una nueva edición de su tradicional exposición navideña, una muestra que reúne alrededor de cuarenta belenes de distintos formatos y temáticas, fruto del trabajo de cerca de 180 socios y socias durante todo el año.
Josemari Redín, vocal de Comunicación y Publicaciones de la entidad, destaca en declaraciones a EFE que la muestra incluye doce grandes dioramas de tres metros y medio de ancho por tres de fondo, concebidos para una visión frontal, además de siete belenes elaborados en el marco de los cursos de belenismo, acompañados por belenistas veteranos.
Diferentes tipos de belenes
Entre las piezas más destacadas se encuentra un montaje de cuatro por cuatro metros que el pasado año ocupó el zaguán del Ayuntamiento de Pamplona y que, al exhibirse ahora en Baluarte, “se percibe casi como un belén distinto por el cambio de perspectiva”, explica Redín.
La exposición incorpora también belenes abiertos —visibles por los cuatro costados— de tamaños diversos, como un nacimiento de dos por dos metros que recrea la parte vieja de Burlada, o un Belén infantilizado ambientado en el universo de los Pitufos. En formatos más reducidos, pueden verse escenas muy variadas: desde paisajes del Baztan a desiertos con jaimas, pasando por caleras humeantes o conjuntos de arquitectura hebrea.
Una de las grandes novedades es la instalación de un Belén abierto de 32 metros cuadrados, una pieza emblemática creada para el Congreso Nacional e Internacional Belenista celebrado en Pamplona en el año 2000. “Ha recorrido Navarra durante 25 años, ha estado en Sangüesa, Tudela y muchos años en Civican; ahora vuelve al centro de Pamplona para que el público pueda disfrutarlo de nuevo”, señala Redín.
La exposición ofrece además belenes de fuerte carga simbólica, como el que recrea la guerra de Ucrania, con una ambientación dominada por la destrucción y la presencia de personal sanitario, bomberos y cooperantes.

En primer plano, la escena del nacimiento aparece como “la única imagen cálida” frente al entorno devastado. Otro de los montajes rinde homenaje a la histórica churrería La Mañueta, con múltiples guiños a la familia propietaria y al imaginario popular pamplonés, incluidos los gigantes de la ciudad.
Hay también belenes ambientados en Holanda, Suiza o San Juan de Gaztelugatxe, elaborados con figuras creadas por los propios artesanos de la asociación.
180 personas participan
Redín subraya que la construcción de la exposición es “un trabajo colectivo enorme”. Cerca de 180 personas participan en la creación de belenes, además de quienes se encargan de traslados, armazones y montaje. “Somos 650 socios, pero en torno a 180 trabajamos directamente en la campaña”, explica.
Durante el primer semestre del año se imparten cursos de belenismo, “que aportan gente nueva y refrescan la asociación”, y en el segundo se construyen las piezas que se exhiben en diciembre.
La muestra, que suele superar los 30.000 visitantes cada año, ha arrancado con gran afluencia, con días festivos en los que se han superado las mil personas diarias.
A partir del martes comenzarán también las visitas escolares: “Tenemos inscritos 3.400 alumnos de toda Navarra, desde Infantil hasta Bachillerato, de centros públicos y concertados”.
Entre los proyectos futuros, la asociación trabaja en la restauración de las figuras del que se considera el primer Belén social de Pamplona, instalado originalmente en la escuela de San Francisco y relacionado con una agrupación precursora de la actual asociación. La intención es poder reconstruirlo y exhibirlo de nuevo.
“Vamos año a año”, concluye Redín, “pero siempre con la ilusión de mantener vivo un arte que en Pamplona sigue despertando una enorme pasión”.








