Pamplona (EFE).- Navarra contará en 2026 por décimo primer año consecutivo con Presupuestos Generales pese a tener Gobiernos sin mayoría parlamentaria, tras el debate del proyecto que han apoyado PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, y que ha contado con la abstención pactada de EH Bildu.
De nuevo UPN, PP y Grupo Mixto (Vox) y la parlamentaria no adscrita han rechazado unas cuentas que ascienden a 6.741,5 millones, de los que 6.318,6 corresponden al gasto no financiero (departamentos del Gobierno de Navarra, Parlamento de Navarra y Consejo de Navarra) y el resto, 422,9 millones, al gasto financiero (amortización de deuda y pago de intereses).
Más de 6.700 euros con aumento del techo de gasto no financiero
El techo de gasto no financiero supone un incremento del 5,2 % respecto al Presupuesto de 2025, que ascendía a 5.986,6 millones de euros, lo que arroja una diferencia en términos absolutos de 332 millones de euros.
En las dos últimas semanas, en comisión parlamentaria se han incorporado al dictamen 368 enmiendas por un valor total de 19,1 millones de euros, todas propuestas por los partidos que componen el Gobierno (PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin) y por EH Bildu.
Estos últimos han presentado a pleno una enmienda in voce, aprobada, mientras que UPN ha presentado 7 iniciativas para proyectos en varias localidades, todas ellas rechazadas con los mismos sentidos de voto que el de la totalidad.
La corrupción, en la crítica de la oposición
En el turno de los grupos, Javier Esparza (UPN) ha hecho un repaso crítico de la situación del PSN-PSOE y su «corrupción moral», de la que ha invitado a desvincularse a los vicepresidentes del Gobierno Félix Taberna, Ana Ollo y Begoña Alfaro, porque la presidenta María Chivite «cada día está más sola y rodeada por casos de corrupción».
Tras lamentar la gestión de cada uno de los consejeros, ha concluído que, como sus presupuestos, «este es un Gobierno que promete y no cumple», que «representa un progresismo pusilánime que no han sabido dar respuesta a los problemas de los ciudadanos» y cuyos Presupuestos «consolidan el fracaso de su gestión».
También por el PP Javier García ha despreciado la «grave crisis moral» que afecta a un partido socialista «envuelto en un tremendo problema de corrupción», cuando «para gestionar hace falta credibilidad, lo que ustedes no tienen».

Ha negado que haya «diálogo y consenso» en el Gobierno cuando su «rodillo» ha rechazado todas las propuestas de la oposición a estos presupuestos «continuistas, cada vez más marcados por el nacionalismo», que se han convertido «en un reparto de favores entre los socios».
Además, por el grupo Mixto Emilio Jiménez (Vox) ha considerado estos presupuestos un “instrumento de saqueo, corrupción y traición”, lo primero por la «presión fiscal insoportable» a la ciudadanía, lo segundo por la gestión socialista y lo tercero porque a su juicio «tiene un origen viciado e inmoral en un caserío entre dos delincuentes», ha dicho sobre el apoyo de EH Bildu.
También la exparlamentaria de Vox y hoy no adscrita, Maite Nosti, ha lamentado la «opacidad y ausencia de necesidades» que están tras estas cuentas, «sin controles suficientes ni estrategia» y que, a su juicio, abren la puerta a la corrupción.
La defensa de unas cuentas que dan estabilidad
Visión opuesta ha sido la de los grupos que han sacado adelante las cuentas, de forma que Ainhoa Unzu (PSN) las ha considerado reflejo de «un modelo claro» de «estabilidad, cohesión y justicia social», con una «apuesta importante de blindar nuestro estado de bienestar» que contrasta con el «proyecto retrógrado de las derechas».
Además, ha rechazado las acusaciones de corrupción al PSN-PSOE, «difamación, generalización interesada e intento de desacreditar a quienes día a día trabajamos aquí limpiamente por el interés de Navarra», ha dicho para atribuir las críticas de UPN a «una miserable estrategia que no es más que el reconocimiento de su fracaso» y de la «decadencia política» en la oposición.
Por Geroa Bai, Mikel Asiain ha valorado el «acuerdo a cuatro» que da «estabilidad política y económica» a Navarra, ha defendido el papel de «garante» de su partido y ha respaldado el gasto social al que se destina más de la mitad de los presupuestos.

Además, Miguel Garrido (Contigo-Zurekin) ha defendido «unos presupuestos que creemos que son buenos para Navarra» en la actual «encrucijada histórica» global y el «tensionamiento del Estado de bienestar», aunque ha considerado necesario dar «un salto cualitativo» y ha dicho «exigir más» a Chivite.
En cuando a EH Bildu, Laura Aznal ha reiterado que su abstención se debe a que «estos no son nuestros presupuestos» pero los posibilitan al haberlos «mejorado» con propuestas que dan «mayor ambición y audacia» a las políticas del Gobierno. Su prioridad ha sido «blindar los servicios públicos y avanzar en derechos», con «las necesidades de las personas como base de nuestra negociación».