Imagen de las víctimas en Irán. EFE/EPA/MEHDI ALAVI

El exembajador en Irán alerta del riesgo de escalada regional por la «crítica» situación

Pamplona (EFE).- El exembajador de España ante Irán, Ángel Losada, ha advertido de que la situación en torno al país persa ha entrado en un momento “crítico” y con un elevado riesgo de escalada regional, en un contexto marcado por la destrucción de la cúpula militar iraní, la descentralización del mando y la creciente tensión en Oriente Medio.

En una entrevista con EFE, Losada, licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra y embajador en Irán entre 2021 y 2024, ha explicado que el ataque que ha desencadenado la actual crisis se ha producido cuando se preparaba una nueva ronda de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, un escenario en el que, a su juicio, todavía existe margen para un acuerdo diplomático.

Las condiciones de EE.UU.

Según ha indicado, Estados Unidos ha planteado como condición que Irán renuncie completamente al enriquecimiento de uranio, mientras que Teherán defiende mantenerlo para fines civiles. El diplomático ha recordado que el acuerdo nuclear de 2015 limita el enriquecimiento al 3,67 %, aunque Irán alcanza ya niveles cercanos al 60 %, aproximándose al umbral necesario para fabricar un arma nuclear.

El exembajador ha señalado que, además del programa nuclear, sobre la mesa están otros dos objetivos planteados por Israel y Estados Unidos: desmantelar el programa de misiles iraní y poner fin al apoyo de Teherán a grupos aliados en la región.
No obstante, ha considerado que al menos algunos de esos puntos se podrían haber negociado y ha lamentado que el ataque haya interrumpido esa posibilidad.

Losada ha subrayado además que uno de los elementos más preocupantes de la situación actual es la desaparición de la cadena de mando centralizada en Irán, lo que ha provocado una descentralización del poder militar que permite a distintos comandantes actuar con mayor autonomía.

A su juicio, esta situación aumenta el riesgo de acciones imprevisibles que puedan desencadenar una escalada regional, especialmente si se producen ataques contra infraestructuras estratégicas o contra países vecinos.

«Contención notable» de los países del Golfo

En este contexto, ha destacado la “contención notable” que han mostrado hasta ahora los países del Golfo, pese a que también han sido objeto de ataques. Según ha explicado, estos países son conscientes de que una respuesta directa podría desencadenar un conflicto regional de grandes dimensiones.

El exembajador ha advertido además de que la región se ha convertido en un “auténtico polvorín”, con múltiples focos de inestabilidad en sus fronteras, desde Afganistán y Pakistán —este último una potencia nuclear— hasta las tensiones en el Cáucaso y la guerra en Ucrania.

Asimismo, ha alertado de que la muerte del líder supremo iraní podría tener repercusiones más allá del ámbito político, al tratarse también de una figura religiosa de referencia para millones de musulmanes chiitas, lo que podría desencadenar actos de represalia o violencia en diferentes lugares.

Sobre la posibilidad de retomar un acuerdo similar al pacto nuclear firmado en 2015 durante la presidencia de Barack Obama, Losada ha considerado que ese texto “ha quedado en papel mojado”, aunque ha defendido que la vía diplomática sigue siendo la única salida al conflicto.

En su opinión, cualquier nuevo acuerdo debería impulsarse desde la actual Administración estadounidense, ya que el expresidente Donald Trump abandonó el pacto en 2018 y difícilmente aceptaría recuperar un acuerdo firmado por su predecesor.

La UE cuenta con un papel «muy limitado»

El exembajador ha lamentado también el papel “muy limitado” que desempeña la Unión Europea en la actual crisis, a diferencia de lo ocurrido en 2015, cuando tuvo un papel clave en la negociación del acuerdo nuclear.

Según ha explicado, las divisiones internas entre los países europeos y la escasa disposición de Washington a considerar a Bruselas como interlocutor han reducido notablemente la capacidad de influencia europea.

Losada ha señalado que la Unión Europea ha mostrado por ahora una posición dividida y con escasa capacidad de influencia en la gestión del conflicto, aunque ha apuntado que la situación podría cambiar si algún país europeo fuera atacado directamente. En ese caso, ha indicado, podría activarse una respuesta común al menos desde el punto de vista defensivo.

En cualquier caso, ha insistido en que todas las guerras han terminado finalmente con acuerdos diplomáticos, por lo que ha considerado inevitable que, «tarde o temprano», las partes vuelvan a sentarse a negociar.

Mientras tanto, ha advertido de que la situación sigue evolucionando en una dinámica de escalada y de que cualquier incidente adicional podría desencadenar una crisis política, humanitaria y económica con repercusiones globales.